En el 2014 pasó algo sorprendente. Blizzard anunció un nuevo juego. Esto no es nada raro -después de todo, vienen sacando expansiones para WoW hace una década, además de incursionar en géneros como los MOBA con el Heroes of the Storm y los CCG con Hearthstone, ambos basados en el universo Warcraft. Lo sorprendente de este anuncio fue que, después de quince años, Blizzard iba a sacar su primera propiedad intelectual completamente nueva, y llevaría el nombre de Overwatch, un shooter por equipos al estilo del Team Fortress.

Después de varios años de especulación, videos de lore con un estilo de animación muy Pixar, y presentaciones en expos de gaming, Blizzard abrió un período de beta abierta, para que todos podamos probar esta novedosa incursión a un nuevo género (cuyo único exponente mainstream hoy en día es el ya vapuleado Team Fortress 2). Del 5 al 9 de mayo, toda persona con una cuenta de battle.net puede jugar con el numeroso elenco de veintiún personajes del juego contra otros jugadores en partidas de seis contra seis.

La primera impresión que da este juego es que tiene mucha onda. Desde las animaciones (increíblemente bien logradas) hasta los conceptos de los personajes, todo es un derroche de encanto, atención al detalle y muchísimos momentos memorables. Merece mención aparte la diversidad de los personajes: vienen de los cinco continentes y hay un balance entre personajes masculinos y femeninos, con todo tipo de cuerpos y cubriendo los arquetipos de casi cualquier fantasía heroica que pueda tener uno: si querés jugar con una rusa muy dura, un gorila científico, una valkyria cyberpunk, un cowboy salido de un spaghetti western, un DJ brasilero en rollers o una pro gamer coreana que pilotea un robot gigante, podés. Si jugaste Team Fortress 2 muchos personajes te resultarán familiares -por ejemplo, el rayo curador de Mercy es directamente análogo al Medic, y el lanzagranadas de Junkrat comparte mucho con el del Demoman, mientras que la ya icónica Tracer es una versión más ágil del Scout.

Con tantas opciones para jugar, uno podría pensar que es un juego abrumador, confuso, en el que las peleas son un caos de explosiones, proyectiles y gritos, pero el lenguaje visual del juego es clarísimo (todos los personajes son reconocibles por su silueta), y la cantidad limitada de habilidades de cada uno (entre tres y cuatro, generalmente) redunda a favor del juego. Además, quiero hacer un fortísimo hincapié en cómo se maneja el audio del juego. El juego transmite muchísima información a través del sonido: tus aliados automáticamente anuncian en voz alta la presencia de torretas o francotiradores o el estado de salud de un personaje, por ejemplo -y las voces son tan reconocibles que hasta podés saber cuál de tus aliados es el que está dando el aviso. Los sonidos de los enemigos son más intensos que los de los aliados, para estar siempre alerta a la amenaza más inmediata. Si te interesa el tema, esta charla dada por Blizzard en la GDC de este año explica con lujo de detalles el apartado de audio del juego (aviso que dura una hora y está en inglés).

Otra cosa genial del juego es que durante la etapa de elegir héroes antes del combate, la interfaz te avisa qué le está faltando o sobrando a tu equipo para contar con una composición balanceada y poderosa. ¿Demasiados tanques? ¿No tenés curador? ¿Le falta daño al equipo? El juego te avisa -y aún así, las composiciones raras son extremadamente divertidas de jugar. Fuera del juego en sí, hay cuestiones meta que funcionan de maravillas: ocasionalmente el juego otorga al jugador una "Caja de Botín" (Loot Box en inglés) con regalos cosméticos: voces, poses de victoria y skins -y las skins son hermosas. Aplausos al equipo de Blizzard por hacer skins de calidad. Me declaro muy fan de "La Jugada De La Partida" -una repetición de la jugada más crucial de la partida. Aplausos, también, por la decisión de no incluir un tablero de puntaje tradicional, de esos que muestran la cantidad de muertes y asesinatos de cada jugador. Gracias a esa medida, si comparo la toxicidad de una partida de Overwatch con la de cualquier otro shooter, es prácticamente nula.

Hablando de otros shooters, los jugadores que tengan ganas de jugar Overwatch pero les preocupe su falta de habilidad para jugar Battlefield o Counter-Strike pueden respirar tranquilos sabiendo que de los 21 personajes, sólo un par requieren reflejos de tirador profesional: hay una abundancia de opciones de personajes de soporte (todos son una fiesta, a diferencia de otros juegos en los que ser soporte es aburrirse eternamente) que no requieren apuntar, o que dependen más de su posicionamiento o uso inteligente de sus habilidades. Incluso los personajes más "de tiros" tienen habilidades de utilidad que ayudan a su equipo -si estás teniendo un mal día y no pegás un tiro con la francotiradora Widowmaker, tenés la opción de dejar una trampa para tus enemigos o usar habilidad que te permite verlos a través de las paredes.

En conclusión: si esta beta abierta es un indicador de algo es que Overwatch será un juego que dará mucho de qué hablar. Es totalmente apto para gente que juega casualmente o con amigos, pero con muchísimo potencial para desarrollar una escena competitiva fuerte. Sería grandioso que las partidas públicas incluyeran crossplay con usuarios de PS4 o Xbox One, pero esta queja es muy menor al lado de la bocanada de aire fresco que es este juego divertido, colorido, lleno de personalidad y encanto entre el mar de shooters serios, militares y con menos onda que un renglón que son prácticamente plaga. Si estás dudando de gastar los 400 pesos argentinos que sale el juego, aprovechá ahora mismo para decidir -pero estimo que si miraste con cariño algún video de gameplay o un trailer del juego, con jugar un par de rondas ya vas a estar sacando la tarjeta.