Cada tanto me embarco en la nostálgica búsqueda de series que ya tenía casi borradas de mi mente y hoy les traigo reflexiones sobre una de ellas. Volver a ver algo que viste cuando eras chico puede ser una aventura peligrosa, arriesgar el recuerdo idealizado. En cierta medida esperaba tener una gran decepción, el monster of the week definitivamente no es mi formato favorito, mi reciente experiencia con X-files así lo demostraba.

Buffy la Cazavampiros es la primera serie televisiva de Joss Whedon. La idea que inspiró esta serie (de la misma forma que la previa película, la cual no será tenida en cuenta en esta nota por ser una bazofia) llegó a Whedon de tanto observar el cliché de la indefensa chica rubia que es atacada por monstruos en un callejón oscuro; revertir ese lugar común es el gran objetivo de la serie.

Mi primera aproximación a Buffy y su spin-off Angel en mi edad temprana marcó mi amor por la fantasía urbana, ese subgénero en el que seres (demonios, vampiros, magos) tradicionalmente confinados a narrativas medievales pueden existir en una historia con personajes actuales en ciudades modernas*. Mi recuerdo me hacía sentir más un fan de Angel que de Buffy y, a pesar de que todavía me queda mucho por ver de Angel, mi relación con ambas series ha cambiado por completo, la Cazadora definitivamente es hoy mi preferida.

También descubrí que no se trata tanto de una historia marcada por las convenciones de género de la fantasía urbana como lo es por el amor incondicional de su autor a las historias del cine clase B. En Buffy hay personajes con nombres ridículos o maquillajes absurdos envueltos en situaciones que combinan comedia, drama, horror y acción, maravillas como un capitulo musical o uno mudo, experimentación y bizarreada cada vez que se puede. Ciencia Ficción y Fantasía que cuidadosamente se disfrazan de algo berreta y poco serio, para cada tanto dejar entrever una escritura mucho más sesuda de lo que uno podría esperarse. No creo que sea del todo desatinado pensar esta serie como una suerte de Doctor Who estadounidense; de hecho hasta la premisa que indica que una cazadora nueva es elegida cada vez que la anterior muere podría haber sido explotada para garantizar una renovación del cast tras la partida de Sarah Michelle Gellar (probablemente hubiera sido una muy mala idea, pero uno siempre puede soñar).

Mi nueva aproximación a Buffy tuvo un nuevo eje, respondiendo a una búsqueda personal de buenos y sólidos personajes femeninos. Y no quiero hacer entender que estoy hablando necesariamente de personajes de armas tomar, de los cuales la serie tiene un buen montón, sino más bien de personajes bien pensados y construidos, que no caigan en el pozo del lugar común a cada paso. Creo que la ficción está plagada de personajes femeninos pobremente pensados (sobre todo en la televisión o los videojuegos, los medios que más consumo) y me voy a desviar un poco hablando de esto.

Dado que existe en el sentido común una pobre diferenciación entre lo femeninamente innato y lo que forma parte de las presiones que la sociedad ejerce sobre las mujeres, al mismo tiempo que una pobre comprensión de cómo estas presiones obran sobre las personas, hay dos tipos de personajes femeninos que me resultan particularmente molestos y son producto de pasar poco tiempo reflexionando sobre estas cuestiones.

El primero de estos es el personaje que ha sido escrito asumiendo todo lo que es socialmente esperado para una mujer como algo innato en las mujeres; este personaje acepta todos las presiones de género sin jamás tener una respuesta distinta, es tan estándar como irreal. En el caso de Buffy, es valioso el esfuerzo del guión por mantener a los personajes cuestionando y cambiando su expresión de género, algo que podemos ver mucho en Buffy y sus diferentes vestuarios, su relación con los hombres en su vida y su obligación de ser la Cazadora.

También es remarcable tener un personaje como Willow cuestionándose su propia orientación sexual después de confrontarse con ella misma de un universo alternativo. Sí, cuestionarte tu orientación sexual de esta forma es precisamente un gran ejemplo de lo Clase B funcionando a favor de la buena representación de género. Todo el auto descubrimiento de Willow está sorprendentemente bien manejado en una época donde Xena y Gabrielle solo daban pistas sutiles de su relación.

El segundo de estos tipos de personajes tiene el vicio contrario, rechaza toda presión y se rebela contra todo a la vez, lo que resulta en una amalgama para nada humana. Y en este caso podríamos contrastar con Glory, una diosa infernal con una identidad de género estereotipica (al menos para un humano), que comparte el cuerpo con un hombre humano. Esto es tan clase B que la sola idea resulta ridícula, pero se ponen en juego un montón de presunciones sobre lo que es o no es el género, y la escritura resiste el análisis incluso hoy en día.

Joss Whedon ha sabido darnos personajes femeninos complejos en una obra de ficción fuertemente enfocada en ellos, pero eso no quiere decir que sean los únicos que vale la pena analizar. Angel, el detective noir con un corazón blando o, mejor aún, Xander demostrando su incomodidad con la presión de género al ser menos útil en una confrontación violenta que sus aliadas, resultan ejemplos de personajes masculinos con una identidad de género particular y humana. Los personajes de Buffy sienten la presión para ser esto o aquello y responden como las personas reales, siempre producto de una combinación entre lo que aceptamos y lo que rechazamos de lo que hacen con nosotros, donde no hay rebeldes ni conformistas absolutos. Esto resulta doblemente importante cuando se trata de personajes femeninos, que han sido pobre y escasamente representados en la ficción desde siempre.

¿Qué más hay que decir? ¿Por qué no estás viendo o re-viendo Buffy, la cazavampiros ahora mismo?

*La definición de fantasía urbana puede resultar un poco inexacta, en realidad hay un debate interno sobre que es en realidad el factor definitivo de la fantasía urbana, si es la ciudad en sí, el mundo real, o la preponderancia del setting por sobre los personajes. Este autor eligió la definición que mejor le venía a su punto sin ningún tipo de otras consideraciones, este autor es un loco bárbaro.