Ya sea que lo intentes con DC, o que lo intentes con Marvel. Ya sea que nos guste o no. Que lo apoyemos o no. Es sabido que la continuidad (esa famosa línea narrativa que hace que los títulos de una empresa compartan el universo, y con él, las consecuencias de lo que sucede) se ha transformado en una suerte de selva impenetrable, en la cual sólo los lectores acostumbrados o un tesón ilimitado a la hora de acercarse, tienen posibilidad de éxito.

Para los neófitos, solo queda la incredulidad de tener que, por ejemplo, saber la genealogía de Kang, el conquistador para poder seguir el título Uncanny Inhumans. Otro tanto sucede con él, ya concluido, Uncanny Avengers de Rick Remeender, cuyas líneas argumentales pueden rastrearse hasta el Run del mismo en X Force; periodo que duró un par de años con el consecuente caudal de números y, en caso de querer tenerlo en físico, implica una pila de back issues, tpb's y el desembolso en metálico que significaría adquirirlo.

Eso sin contar con que algunos personajes, ahora exitosas IP (Intelectual Propierties) con tentáculos en el cine, los videojuegos, los cartoons de la tarde, están guiados más por el capricho editorial que la lógica interna del guion, lo que hace que a veces los escribas se las vean en figurillas para meter, muchas veces con calzador, lo que la casa madre del ratón quiere en lugar de lo que (esperamos) era una historia ya completamente planeada de antemano. Esto muchas veces causa que autores encumbrados, con series excelentes, se vayan de Marvel debido a estos mandatos. (Pasó con el X factor de Peter David, por poner un ejemplo).

Para empeorar las cosas. Los eventos editoriales en los cuales cíclicamente los títulos están condenados a verse envueltos cumplen exactamente la función contraria a la esperada, enrevesado, torciendo, haciendo, al fin, refractario el acercamiento a nuevos lectores al medio.
Para hacerla Sencilla, como ya hemos dicho más arriba; no es fácil para un nuevo lector simplemente pararse en un kiosco y tomar una de las revistas que de allí penden.
Sin embargo, existen una serie de títulos que, alejados de la maraña principal de los nombres más reconocidos, sobreviven en una suerte de "Universo clase B", no por su calidad (la cual tiende a ser elevada) sino, esencialmente porque, como el lado B de un Cassette (¿Los recuerdan?) no son los que primero saltan a la vista a la hora de pensar los títulos de esa editorial en particular.

Por lo tanto. Al no tratarse de las grandes franquicias que la editorial se ve obligada a mantener bajo un estricto control por tratarse de "Más que solo Comics" (Películas, dibujitos… ya pasamos por esto); este Universo clase B, permite a los artistas un cierto margen de maniobra que les da identidad propia a la vez que también les da a los potenciales lectores, una serie de títulos mucho menos cargados de "continuidad" que los lastren, permitiendo un acceso, en teoría, más simple a los mismos. Estructurándose un poco como ese gran experimento que fue Marvel Knights a finales de los noventa (y del cual ya hemos hablado y, probablemente volvamos a hablar) los Comics que pertenecen a este universo poseerán las siguientes características:

Una conexión existente, pero muy tenue con el resto de los títulos (lo que les permite tener "invitados" en sus páginas sin meterse de lleno en los nudos argumentales de los mismos).
El poder del equipo creativo como argumento de ventas (al igual que en la editorial Image, la fortaleza de estos títulos muchas veces no se condice con la popularidad del personaje protagonista sino con la solvencia de los creadores en la portada. Por ejemplo; el She Hulk de Charles Soule).
Y, en tercer y último lugar la habilidad de Mezclar el género súper heroico con otros géneros más excéntricos (en lo que a superhéroes se refieren) como ser el court room drama (o comedia), la Buddy Movie, el género de espías hiperkinéticos (en la línea Bond o Kingsman) y el relato de detectives (Noir, muy Noir).

Así que, con eso en cuenta, para que todos puedan agarrarlos de inmediato antes de se empiece a hablar maravillas de ellos y vos no sepas a qué carajo se refieren. Acá van tres recomendaciones sobre estos títulos que podes sacar del kiosko e inmediatamente entender o seguir, sin búsqueda de Wikipedia de por medio.

Black Widow. De Waid y Samnee.

Salido de las plumas del mismo equipo que nos trajo uno de los Runs más memorables de Daredevil de los últimos tiempos (una serie con muchos Runs memorables). Black Widow funciona como una suerte de “Bond” en esteroides, con un primer número que es hiperkinesia pura (y un logro incluso para un guionista del calibre de Waid). Black Widow es una clase magistral de cómo hacer un cómic de acción sin descuidar la caracterización de los personajes mientras están repartiendo torta a diestra y siniestra (con una belleza y plasticidad como solo Samnee puede plantear).

Acusada de un crimen que no sabemos si cometió o no, y etiquetada de traidora por la agencia de inteligencia para la cual trabaja; a Natasha Romanov no le quedará más remedio que huir para poder resolver el complot en su contra y limpiar su nombre en el camino. Sin embargo, el nombre de una espía muchas veces es imposible de limpiar del todo, y las sombras de su pasado nada halagüeño la llevaran a hacer tratos con Dios y con el Diablo para poder mantenerse a flote (como en toda buena historia de espías).

Punto a favor. Si viste las películas o, en su defecto, sabes mínimamente los orígenes del personaje y de que la va SHIELD, no vas a tener problemas en seguir este cómic.

Irón Fist y Power Man. De Walker y Greene.

De dos autores a los cuales personalmente no tenía en el radar, tenemos el regreso de los "Héroes For Hire" (después de varias series regulares y otras tantas miniseries), en un cómic que nos debería recordar mucho a películas como "48 Horas", "Rush Hour" (¿Porque siempre los títulos de esta clase de historias tienen que ver con horas?) y muy especialmente a "Lethal Weapon", pues tiene como centro del relato no a la peripecia en si (que no por eso falta), sino a la muy especial relación que hay entre Danny "Irón Fist" Rand y Luke "Power Man" Cage a la cual accedemos a través diálogos cargados de Humor y de cariz muy "Tarantinesco". Con un dibujo cuyas líneas se alejan del realismo para entrar en el terreno de la hipertrofia (Power Man parece una casa con patas) en una suerte de estilo Cartoon que, sin duda, beneficia el tono humorístico que se le quiere dar a la aventura toda.

Como dato extra, pero que puede revestir algún interés para el público lector; tanto Luke Cage como Dany Rand formarán parte del equipo que se está cociendo de a poco, temporada a temporada en lo hornos de Netflix (Y, al cual, tentativamente, llaman “The Defenders”), junto con las ya aclamados Daredevil y Jessica Jones. Por lo tanto, y si esas serie fueron de tu agrado, este comic funciona como un buen punto de partida para conocer un poco más a estos personajes que, por ahora, carecen de serial televisivo propio.

Lo mejor, según creo, para el final.
Karnak. De Ellis y Zaffino.

Salido de la mente visionaria (y enferma, seamos justos) que nos dio los dos comics que marcaron la renovación del género a principios del milenio (The Authority y Planetary), tenemos la reimaginación, o reinvención de un personaje que, aún con chapa infinita, nunca había tenido una serie propia.
Para que lo entendamos un poco mejor: Karnak es un miembro de la familia real de Los Inhumanos que, a pesar de nunca haber sido sometido al ritual de la “Terrigenesis”, posee el poder de ver “La Falla en todas las cosas”, es decir, el punto débil, la grieta de cualquier estructura, hecho, persona o hasta sistema de creencias.

Teniendo una preeminencia vital en el fabuloso arco de los Inhumans escrito por Paul Jenkins para el sello Marvel Knight (Ya deje de contar cuántas veces nombre este imprint en mis notas sobre comics) allá hace tiempo. Karnak parecía haber caído en el olvido de los secundarios con potencial que quedaron en el arcón de los recuerdos, y además se lo presumió Muerto durante un tiempo. Mas, como reza el copete del comic, Karnak “Puede ver la falla en todas las cosas, incluso en los grilletes de la muerte”, lo que lo ayudo a regresar, esta vez como Maestro de su propio culto y más bastardo que nunca (Como no podía ser de otra manera en un comic que escribe Warren Ellis).

Estructurado como un policial negro (Con muchos puntos en contactos con otra obra de Ellis “Desolation Jones”), Ellis aprovecha el andamiaje de un simple caso de búsqueda de persona para hacer un paseo por la intrincada psiquis de nuestro personaje principal, al cual define como “Un intensamente demente filósofo” que puede hacer lo correcto pero “Por la más jodida de las razones”. Así, casi cada parlamento de Karnak en el comic está pensado y propuesto como una suerte de deconstrucción sobre temas que van; desde la muerte o la verdadera naturaleza de la divinidad hasta la propia validez de nuestras percepciones sobre la realidad, todas atrapadas bajo el increíblemente oscuro escrutinio de nuestro protagonista.

Acompañándolo en lápices, tendremos a Gerardo Zaffino en los primeros dos números, para después ser reemplazado por Roland Boschi; ambos con un estilo similar de líneas estilizadas que parecen contenidas en las escenas calmas, pero explotan cuando la violencia de las escenas de acción lo postula necesario (¡Y vaya que hay violencia en estas escenas! por momentos cuesta recordar que es un comic de Marvel lo que tenemos en nuestras manos) en unos paneles llenos de movimiento y, porqué no, morbo (Abundan las mutilaciones y decapitaciones en el paso de nuestro protagonista), que muestran a Karnak como un artista marcial a la par de otros del Universo Marvel, como ser el mismo Daniel Rand.

De verdad, a pesar de ser el titulo que más necesite de una lectura previa por los pagos de Wikipedia, el comic es tan bueno que no se van a arrepentir de leerlo. Además, Ellis suele quedarse durante pocos números en sus trabajos Mainstream, lo que garantiza un lindo TPB para coleccionar, al menos SUS números de la serie).

Bueno, esto fue todo por Hoy. Espero que les haya gustado.
Soy Martin Renard para Nive… Lo siento, trabajo equivocado.
Soy Martin Renard escribiendo para Coliseo y esperando que mis recomendaciones les sirvan de algo.

Nos leemos más abajo.