William Gibson es el padre del cyberpunk, un subgénero que nos presenta historias en un futuro de alta tecnología y bajo nivel de vida; normalmente en las tramas de este género vamos a encontrarnos una lucha entre hackers, corporaciones (del tipo zaibatsu) e inteligancias artificiales o algún tipo de orden u organismo dominante.

Los buenos son los hackers; y desde ahí se plantea la problemática del género, el hacker, por más noble que sea, es un hombre que se mueve al borde de la ley... del otro lado del borde.

Normalmente nuestros héroes-hacker van a tener una brújula moral, que en su entorno va a ser de dudosa procedencia, pero para nosotros, lectores, completamente comprensibles, lógico y hasta loable.
cyberpunk Las megalópolis donde transcurren las historias de Gibson, padre del género, van a ser funcionales, llenas de publicidades, vicios y neon; siguiendo una estética principalmente punk, van a estar sucias y derruídas pero con un "envoltorio" brillante y que alguna vez, se nota, estuvo cromado.

Las influencias de Gibson y sus ciudades tecno-punks (en obras anteriores al Neuromante) van a verse en Akira y en la adaptación al cine de Sueñan los androides con ovejas eléctricas de Philip K. Dick: Blade Runner. Sueñan los androides... es un libro que tiene una estética mucho más pulcra que la película, donde la trama plantea dilemas sociales sobre los androides y no la lucha por la supervivencia de la humanidad en los hombres ante las megacorporaciones y la tecnología, pero la película nos muestra una estética mucho más punk; un mundo muy venido a menos y ya más allá de nuestro alcance.

Blade Runner

Con los años, el cyberpunk se asentó con sus propias reglas y una producción tan amplia que casi merece abandonar el estado de subgénero, para tranformarse en un género hecho y derecho; las influencias del género están en moda, espectáculos (escenografía y vestimenta de los artistas), comics, cine, novelas, videojuegos, juegos de mesa, artículos de consumo, términos de tecnología (firewall, ciberespacio...), en fin, nadie en el mundo escapa al género, aunque no consuma productos generados dentro del mismo.

Android:Netrunner es un juego de mesa que nos pone en el papel de un hacker enfrentándose a una zaibatsu... o de una zaibatsu contra el hacker; la temática es completamente fiel al ciberpunk, sin embargo, el planteo estético del juego, sus mecánicas y el lore del mismo, están mucho más cerca de la ciencia ficción pura que del punk del cyberpunk; la estética de las cartas es limpia y sencilla, su lore diluido para ser más family-friendly.

Netrunner es, entonces, el bastardo del género, el gemelo malvado disfrazado de bondadoso, mostrándonos una fachada pulcra y señalando las "maldades" de su hermano, el cyberpunk, el hijo reconocido; no desprecio la estética y temáticas cromadas de Netrunner, ni critico su diseño mecánico y dinámico, que quede claro que el juego es impecable en su asimetría.

Android

Lo que quiero plantear es: la ciencia ficción es hija de locos como Lovecraft y Giger (entre otros) en sus orígenes apegada al horror o los enemigos exteriores (aliens) o superiores (computadoras), con el tiempo, el género se fue definiendo, y Lovecraft considerado sólo escritor de horror, ya que la ciencia ficción se despegó de su temática y estética; y así como en los orígenes del género, Netrunner y su estética plantean una nueva estética para el ciberpunk, acercándose más a la ciencia ficción en su estética, pero manteniendo la dinámica punk de su trama.

Sin duda esto no puede terminar ahí; en el ciberespacio se están cociendo nuevas obras de arte y redefiniendo el género que hoy, es demasiado real para ser ciencia ficción; el ciberpunk es un reflejo oscurecido y manchado de óxido y drogas de lo que es nuestra sociedad hoy; Matrix y Terminator son parte de ese reflejo; su estética y sus planteos filosóficos son similares a los del ciberpunk, pero cada vez están más cercanos a ser ciencia y no ciencia ficción.

Finalmente creo que los dos son malvados, uno por punk, el otro por bastardo.