Los grandes inventos de la humanidad como la rueda, la droga, el fuego y la ginebra bols tienen un origen desconocido. No se puede fechar con precisión cuando aparecieron.

El skateboarding o skate como lo conocemos por acá, tampoco tiene un origen preciso. Seguro que hubo un primer tipo que limó, le puso ruedas a una tabla y se tiró por una calle empinada. Como también es fija que hubo un mono que por primera vez descubrió como carajo hacer fuego y al toque otros monos lo copiaron. Y así nació la necesidad de tener bomberos.

Pero volvamos al skate.

Pese a que el origen del skate es incierto también hay algunas certezas. Sabemos que toda esta movida empezó a finales de la década del 50 en esa tierra mítica llamada California; hogar de Hollywood, Silicon Valley, The Grateful Dead, los Dead Kennedys y la carrera política de Arnold Schwarzenegger.

La primera ola

Sabemos de los inicios del skate que nació del surf. Los días que las olas eran una garcha algunos surfers, para matar el rato, le pusieron ruedas a un cacho de tabla y salieron a andar por la calle, casi seguro bajo los influjos de alguna sustancia. Manso quilombo armaron. La cuestión es que, al poco tiempo este invento hecho a mano se volvió popular. Tan popular que aparecen un par de empresas que lo comienzan a fabricar en serie. Es la era de Jack’s, Hobie y Makaha Skateboards.

Tablas de madera con ruedas patines. Nacen los primeros estilos: el downhill y el freestyle. El primero consistía tirarse de una calle empinada para ganar velocidad y el segundo en hacer alguna pirueta muy básica con la tabla. Para el '63 las compañías empiezan a organizar competencias. Torger Johnson, Woody Woodward y Danny Berer son los skaters destacados de la época.

WoodyEste Pigmeo es Woody Woodward

Nace también la revista Skateboarder. En el año 65 Patti McGee, chica y skater pasa por la tapa de la skateboarder y llega hasta la revista Life. El skate llega a su pico de popularidad. Se calcula que durante este período se vendieron 50 millones de tablas.

Patti

Pero la ola del skate rompió con fuerza, y así también se fue al tacho. Las múltiples objeciones respecto a la seguridad y diferentes lobbys de padres para prohibir la actividad enterraron al skate. La popularidad del deporte se desplomó, las compañías fundieron y la Skateboarder dejó de imprimir. No hubieron más campeonatos. Este es conocido como el primer crack de la industria. Pero el skate volvió adonde había surgido, la calle. Calle que sería incubadora y santuario durante los sucesivos períodos de auge y caída.

Dogtown

Para comienzos de los años 70 el skate seguía siendo marginal. Pero por una casualidad del destino Frank Nasworthy, estudiante de ingeniería, visitó la fábrica del papá de un amigo que trabajaba con poliuretano. Ahí encuentra de casualidad unas ruedas de dicho material. Nasworthy las probó en un skate y se sorprendió de lo bien que andaba. Se llevó un par y se fue a California. Con una inversión inicial de 300 dólares funda su compañía Cadillac Wheels y comienza a vender el revolucionario invento a los negocios de surf. Se vuelve un éxito inmediato. Gracias al boca a boca de los skaters el nuevo invento resucitó la escena californiana. Cadillac Wheels pasó a vender 300.000 pares de ruedas anuales. La revista Skateboarder se volvió a imprimir. Bahne and Co., la nueva gran compañía de skate de la época, reportó ventas de entre 10 y 20 millones de tablas por mes.

Pero la cosa no iba a quedar ahí. Ese mismo año, después de un largo parate, se volvía a hacer un campeonato nacional de skate. La ciudad elegida fue Del Mar. Allí tomarían por asalto la competencia los Z-Boys, un grupo de pendejos de Venice Beach que crecieron surfeando entre las ruinas de un parque de diversiones acuático abandonado en el muelle de su ciudad natal. Habían bautizado a este paraíso marginal como Dogtown.

Zboys

Fueron reclutados por Skip Engblom, dueño de Zephyr, un surfshop de la zona, para sumarse al equipo de skate. Con las nuevas ruedas migraron toda una nueva serie de movimientos del surf a la patineta. Cambiaron por completo la concepción de esta disciplina. Los nombres de los pioneros quedarían grabados para siempre en la historia del deporte. Entre ellos Jay Adams, Tony Alva, Stacy Peralta, Shogo Kubo y Peggy Oki.

En el campeonato nacional de Del Mar dejaron a todos caretas con su nuevo estilo de giros bruscos y skate al ras de piso. Le partieron el bocho al público y llegaron a la final. Pero había más. Para esa época California estaba en plena sequía. La zona de los Ángeles, Santa Mónica y Venice Beach estaba más seco que el Sahara. El gobierno prohibió llenar las piletas.

Aprovechando esto, los pendejos del Zephyr Team se mandaron a las piletas vacías, tratando de surfear el concreto. Lo lograron. Cuenta la leyenda que en medio de una sesión en su bowl favorito, el dogbowl, Tony Alva encaró la pileta con tanta velocidad que salió del borde... Y volvió a entrar. De pronto, de la nada, por casualidad y, sobre todo, por hinchar las pelotas nació el vertical estilo que sería clave en el crecimiento del skate hasta convertirse en lo que hoy conocemos.

Piletas, Aerials y marginalidad, así se creó el skate. Víctima de su propio éxito el Z-Team se separaría años después a raíz de los contratos que cada skater firmó con empresas más grandes.

Un año más tarde Alan “ollie” Gelfand se ganó su apodo, inventando el ollie, claro que era básicamente saltar con la tabla. Era lo más parecido a volar que alguien había logrado adentro de un bowl. Así nacía el truco que años después sería la base más importante del skate. El furor de dogtown impulsó a varios empresarios a construir skateparks a mansalva para ganar guita. Pero esto terminó siendo contraproducente. Una conjunción de skateparks difíciles de mantener, defectuosos y por lo tanto con poco público, llevaron a un nuevo crack. La falta de lugares para andar volvió a paralizar al skate.

Imposibles de sostener por el combo de poca asistencia contra precios altísimos de los seguros de riesgo para los pibes, los skateparks cerraron y con ellos las posibilidades de los pibes de surfear el cemento.

La Bones Brigade

Los skaters que quedaban no tuvieron más opción que hacer las cosas ellos solos. Entonces empezaron a construir sus propias rampas en los patios de las casas. Esto, sumado a la aparición de bandas hardcore-punk que venían de la escena skater como Minor Threat, Suicidal Tendencies y Black Flag, empapó a la movida de un espíritu punk y do it yourself que nunca antes había tenido, pero que se veía venir y que marcaron su identidad.

El espíritu edgy inundó la cultura skater y las empresas de tablas pasaron a estar manejadas por los propios skaters. Así nació Powell-Peralta, fundada en 1978, la marca más icónica de la década y la que dejaría su sello marcado a fuego. Manejada por Stacy Peralta, ex Z-boy, resucitaría al skate con una serie de movidas que marcaron el camino a seguir por la industria. En el '79 armó la Bones Brigade, el equipo más desquiciado de la historia, con nombres como Steve Caballero, Lance Mountain, Tony Hawk, Brian Mc Gill, Rodney Mullen. ¡Todos unos mostros totales!. Incluso la tabla en sí cambiaría de forma para adaptarse al nuevo estilo.

En 1984 Peralta graba con su crew el famoso video “The Bones Brigade Video Show” que sería el primer video de skate de la historia. En él, el equipo, entre otras cosas, baja pruebas a lo pavote. Al día de hoy esta modalidad de team filmando video con pruebas sigue siendo una costumbre regular de las marcas y una de las herramientas de marketing más importantes de la industria.

Distribuídos por correo y VHS, este video infestaría las videocaseteras de millones de pendejos en todo el planeta convirtiendo al skate en un virus. El skate se convertía en algo global de muy fácil acceso. Porque ahora se podía captar al skate en pleno movimiento. Vivo.

Nacido y criado en el freestyle, Rodney Mullen se encargaría de llevar el ollie al piso y convertirlo en la piedra fundamental de todo el skate moderno. Sería la primera de una secuencia de pruebas que transformarían el skate para siempre y sentarían las bases sobre las que se levantaron 30 años de skate. Ollie, heelflip, kickflip, pop shovit, varial flip, et fucking cetera.

Por otro lado, Tony Hawk se convertiría en el ícono indiscutido del skate competitivo. Sus hazañas en las tablas pondrían al skate más cerca de un deporte extremo que de un pasatiempo under y casual.

Fama, fortuna y VHS. Suele señalarse el año 87 como el momento del apogeo de esta era y como evidencia queda el infame video de Powell Peralta The Search For The Animal Chin.

Video Days

Stacy Peralta dejó la compañía en 1991. Se veía venir otra caída en la popularidad del skate. Las rampas no eran accesibles para la mayoría de los pibes, se volvió a las calles y nace el estilo que se comería todo. A raíz de este momento de cambio las compañías grandes empezaron a perder parte del mercado en manos de compañías más chicas e independientes como World Industries comandada por Steve Rocco, ex-Bones Brigade.

También aparece Blind, fundada por Mark Gonzalez. Precisamente un video de Blind: “Video Days” es el que marcaría el comienzo de la nueva y más estable era del skate: el street, basado en usar obstáculos propios de la arquitectura callejera para hacer trucos. Estilo que perdura como hegemónico hasta hoy en día.

Mark Gonzalez, elegido por la revista Transworld como el skater más influyente de la historia, sacaría de la galera una serie de trucos demenciales como bajar barandas, saltar enormes espacios vacíos o escaleras, que marcarían el skate para siempre. El skate había encontrado la mejor adaptación a su hábitat natural. La calle.

El espacio público se tranformó en el más grande, barato y desafiante skatepark.

Junto con Jason Lee y Guy Mariano, marcaron la época a fuego. Vale destacar la influencia de la época de otros grandes skaters como Natas Kaupas. Sería también el debut de Spike Jonze como director de videos de skate entre los que encontramos Yeah Right!, Flully Flared y Pretty Sweet. Todos precursores del estilo street. La tabla también alcanzaba su forma final. Simétrica, con trucks y ruedas de 55mm. Toda la superficie cubierta con lija. Nose y tail redondeados. En 1995 el skate se incorpora a los primeros X-Games y se convierte en un producto de consumo global y Tony Hawk con su saga de videojuegos lleva el skate hasta el último rincón de la tierra.

De ahí en más el skate transitaría sin más crisis su vida. El skate siguió sacando monstruos y maquinolas de andar, mutando de tiempo en tiempo hacia variaciones más complejas, con pruebas más extremas pero dentro del street, dando como resultado toda una generación de bestias como Jamie Thomas, Eric Koston, Andrew Reynolds, Geoff Rowley, Mike Carroll y Chad Muska quienes se dedicaron durante años a andar en obstáculos obscenos, tanto por lo grande como por lo complejos. También habría espacio para tipos como Ed Templeton que aparte de ser bestias de la patineta serían el vehículo de una nueva estética, llevada a la pintura, a la fotografía, incluso explotando más los videos y la cinematografía pero nacida en el skate.

Desde finales de los '90 el skate trascendió su propia frontera y se consolida como un movimiento cultural.

2010 ¿Y ahora qué?

Con el skate consolidado como deporte e industria "mainstream" se abrió, si se quiere, una nueva controversia. ¿Dónde quedaron el estilo y el placer? Con el skate-industria, todos los estilos convergieron hacia uno competitivo, técnico y con obstáculos enormes. La obligación es, en esa escena, andar casi a la perfección, sin error. Sin duda quienes pueden con eso son la élite del deporte. Son los superdotados. Los Maradona.

Sin embargo el skate para el resto de los mortales es un entretenimiento, un juego. Los tipos que marcaron las diferentes eras lograron convertirlo en una forma de expresión, en un arte. Quizá ahí esté la clave para entender a este fenómeno. Eric Koston, una de las máquinas absolutas de los '90-00 y fundador de uno de los mejores skateparks del planeta, The Berrics, hace poco soltó la siguiente reflexión “Todo está más aceptado ahora, hay mucha más personalidad en esto. Hay un montón de estilos diferentes, lo cual es genial, porque te da variedad. Todos eran lo mismo en los 90 y eso no era tan copado. Ni tan excitante. Variedad es lo que necesitamos y necesitamos ver la individualidad de cada persona. Eso era así en los 80 y está de vuelta. Yo viví todas las eras y es re copado verlas a todas coexistiendo en este período”.

Koston tiene razón. De alguna forma el skate se dio cuenta que no hay monopolios a la hora de expresarse y está recuperando su tradición multifacética. Podemos señalar el boom de los longboards, o la reaparición de los penny boards, o la vuelta de los trucos de grab. Todos los estilos conviviendo y expresando algo diferente. Porque de eso se trata. Por eso es tan raro y único el skate. Por eso sigue resistiendo y creciendo.

Porque mientras exista la necesidad de expresarse y un cacho de cemento, siempre va a haber un skater.


Juan Ruocco. Nació en 1987. Vive en Agronomía, un hermoso barrio lleno de árboles y plantas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es guionista y estudia Filosofía. Anda en patineta, dirije la Revista Velociraptors y escribe, cada tanto, en el Suple No de Pagina/12.