Viñeta Uno es un portal de webstorietas formado en el 2014 por Arekasadaro y Gonzalo Duarte. Lo que empezó siendo un par de guionistas con ganas de crear un espacio para mostrar su labor fue transformándose en un proyecto editorial online donde conviven muchos títulos de gran calidad que se actualizan semanalmente.

Aprovechando una de las raras ocasiones donde se puede encontrar a la dupla fundadora en la misma ciudad, dos tercios de la cúpula editorial de Coliseo -específicamente, Lucas De Paoli y Martín Prestía- se encontraron con ellos para destapar un par de cervezas, charlar sobre la autogestión, cómo adoptaron el rol de editores y su pasión por las historietas.

La idea es arrancar por cómo llegan a conocerse ustedes. Cuando tuvieron la idea de formar Viñeta Uno, ¿cuáles eran las ideas que tenían en mente a la hora de gestar el proyecto?

Gonzalo Duarte- Nosotros nos conocimos en el taller de Diego Agrimbau, en medio de las clases. Al ser un taller, charlábamos todo el tiempo, comparábamos guiones. Más que nada por chat, de noche, ya que coincidíamos en el horario laboral. Eran oportunidades para charlar de las clases anteriores y de comentarnos qué íbamos a llevar a la siguiente.

Arekasadaro- Llegó un momento en que nos estábamos mandando guiones propios, donde la gran mayoría habíamos aflojado la producción para el taller y el único que seguía con todas las pilas era Gonzalo y nosotros sabíamos que al finalizar el curso la prueba final era gestionar un proyecto. Entonces, por fuera del curso, en estas charlas nuestras, potenciábamos nuestras ganas e intención de ser guionistas, de producir. Empezamos a hablar de gestar un proyecto web, nuestro estilo se complementaba muy bien a la hora de pensar las historias. Para cuando terminamos el taller, habíamos pegado onda y realmente Gonzalo me parecía el más groso del grupo, el que había que “empatar” (risas) y si bien nos llevábamos bien con los otros 2 chicos que habían finalizado el curso con nosotros y queríamos en un principio hacer un proyecto inclusivo, terminamos haciéndolo nosotros dos solos.

¿En qué año hacen ese curso?

A- Lo terminamos hace 2 años, pero lo arrancamos en medio de la Beca que consiguió Agrimbau en Francia, por lo cual tuvimos un “semestre perdido” que se transformó en 2 años más, una versión extendida de su taller. Esa primera mitad del año fue medio rara, porque cortamos con proyectos en el aire. A mí me costó arrancar, recién a fines del 2014 empecé a ponerme las pilas con el oficio, estaba como esperando que me cayera un dibujante del cielo. Luego me puse a full, haciendo proyectos autogestionados medio cooperativistas que requerían de varios dibujantes y con una estructura de ganancia horizontal que finalmente no terminaron viendo la luz, y eso me pinchó mucho. Esto me pasó mientras estaba en el curso, mandaba cosas a concursos y no salía nada. Ahora en retrospectiva creo que estaba intentando caminar antes de gatear, era algo ambicioso. Podría haber funcionado, pero en la negativa me hacía sentir que no iba para ningún lado esto de ser guionista.

¿En ese momento no se estaban buscando tanto a ustedes para arrancar el proyecto, sino buscando dibujantes para concretar sus propios proyectos?

G- Él empezó con ese proyecto más organizado, pero lo que pasaba es que era muy específico, relacionado al Pixel Art, algo conceptual… una idea nueva pero que a mí no me llegaba como a él. Yo creo que soy el que lo baja de las nubes, y ahí está lo que hace que funcione Viñeta Uno: ser un poco el abogado del diablo de las ideas que propone el otro, un proceso de filtrar las ideas para que lo que quede sea lo más significativo.

Antes del curso de Agrimbau, ¿habían intentado hacer algún proyecto por su cuenta o ese fue el despertar del “hacerse cargo” de la vocación y el oficio, de las ganas de producir algo?

G- Yo tuve un intento de dibujante que quedó manco; aunque estudié dos años de dibujo nunca me dediqué mucho. Ya había hecho algunos seminarios con Agrimbau, así que sabía por dónde venía la mano del curso, pero lo tomé como una actividad relacionada a mi interés por el medio. Hasta que no estuve adentro no me dí cuenta realmente de las ganas que tenía de estar involucrado en el proceso.

A- La mejor metáfora que puedo encontrar es “¿Vos querés ser Batman? Agrimbau te da el baticinturón”. Te deja todas las herramientas, te marca cómo es el oficio. Yo antes tuve intentos de comenzar proyectos con amigos. Pero era tirar bocetos, ideas, nunca entregar un guión. En el curso comprendí la cantidad de laburo que hay detrás de un guión. A mí me gustaba mucho la historieta, pero no conocía propiamente mucho del mundo, no era un fanático “hecho y derecho”. Leí El Incaal y V de Vendetta en una seguidilla de grandes obras que me llevó a pensar que este medio que tanto me gustaba tenía posibilidades fantásticas. Leerlas fue una experiencia que me abrió la cabeza, que me transformó. De a poco me fui sacando los miedos y asumiendo que no solo me gustaba leer historietas, sino animarme a hacerlas.

Super Roboto Ya! de Arekasadaro y Valentin de las Casas

Por lo que cuentan, la influencia del taller fue muy importante para asumir internamente las ganas de ser guionistas y encontrarse (entre ustedes). ¿Cuál es la impronta que les dejó de cara al proyecto de empezar Viñeta Uno? Más allá de haber sido el lugar donde publicaron sus primeros trabajos, hay otra apuesta ahí: ¿cómo transitan el paso de guionistas a editores?

G- Lo que pasa es que en el ámbito local no hay muchos guionistas que no sean editores. Hay muchas editoriales, y casi todas están construidas sobre proyectos propios, la autoedición es una práctica común. Nosotros arrancamos por un mero empuje de hacer avanzar nuestros proyectos.

A- La idea era tener algo publicado para poder mostrar nuestro laburo, entre otras cosas porque leer un guión “pelado” es una tarea un poco aburrida, es como mirar el plano de una casa. El plan de tener una plataforma donde mostrar nuestros laburos nos llevó a la disyuntiva de tener un sitio web o un fanzine. El fanzine no nos motivaba como formato, y la verdad es que siempre fuimos lectores de historietas digitales y lo sentíamos como algo más “nuestro”. Así decidimos arrancar una plataforma online, metiéndole mucho énfasis en el aspecto visual porque queríamos que la experiencia de leer desde el sitio fuera cómoda: no queríamos nada de clicks para agrandar la imagen o una navegación compleja. Nuestro enfoque apostaba a que el lector tuviera una buena experiencia en el sitio, sabiendo que, al menos en un principio, no iban a venir por los nombres.

De hecho, hoy día lo que más nos elogian es el sitio, el diseño del mismo y sobre todo cómo se leen las tiras ahí, algo que corrió a cargo de Federico Zrycki, al igual que el diseño del logo de Viñeta Uno. Después, el camino de volverse editor es parte del mismo ambiente comiquero Argentino. Te lleva a eso, a autogestionarte y autoeditarte. Y también el contexto de ese momento nos empujó hacia la idea del sitio: yo estaba a punto de irme a vivir a Lago Puelo, y arrancar un fanzine no era algo que podía hacerse a distancia, implicaba el trato con la gente, el ir a eventos.

G- Fue parte del momento del cierre en el curso que hicimos, la sensación de que o generábamos un proyecto, o el empuje moría ahí. Con el tiempo fue transformándose de una actividad virtual a una personal: aparecer en eventos, que se nos acerque gente que se había copado con el sitio y que quería presentar trabajos para que lo publiquemos.

A- Eso implicó ponernos un poco la “gorra de editor”, asumir el rol frente a los trabajos que nos presentaban y seleccionar qué podía entrar en el sitio y qué no, buscando que pudiera adaptarse a la idea de serialización semanal que teníamos y a nuestras intenciones de hacer antologías.

Respecto al tema de aparición en los eventos, ¿cómo fue la experiencia de tener un stand en la última Comicon, estar en contacto con un público más general, que quizás desconoce la oferta de historietas nacionales en la web?

G- Implicó una planificación previa, por la necesidad de estar los dos cubriendo el stand durante 3 días. Así que significó un sacrificio, más que nada de parte de Ale viniéndose desde el sur a Buenos Aires, pero era una oportunidad para aprovechar en pos de ir a buscar un público que no nos conocía.

A- Fue super positivo, pudimos sumar lugares para invitar a dibujantes (Rodrigo Luján, Valentín de las Casas y Tomás Aira) que forman parte de las publicaciones para que bocetaran en el sitio. Nos topamos con mucha gente sorprendida. “¿Online? ¿Gratis? ¿Y no hay que registrarse?” (risas). Para la gente era algo super novedoso. Quizá porque no hay muchos stands únicamente de webstorietas.

G- El tema de regalar postales también fue algo interesante: nuestra idea era darle algo bueno a la gente, que se lo lleve a su casa y que le interese visitarnos. Jugó de manera graciosa con la cantidad de gente que se acercaba pensando que había que comprarlas. Comenzamos entregándolas como “material promocional”, y para la mitad del evento ya estábamos poniendo carteles de “Postales gratis” para que la gente se anime a llevárselas sin culpa. En un momento, un pibe se me acerca con unos billetes en la mano, dispuesto a pagarlas porque les parecían muy buenas. Fue una extraña y bonita manera de ver la chispa del interés de la gente en la propuesta.

¿Cómo llevan el hecho de manejar un sitio web, de tener las estadísticas de las visitas a mano, qué balance les genera respecto a las cantidades de visitas y sus expectativas sobre ellas?

G- Al comienzo se sintió la dificultad de mantener un público constante, sobre todo porque estábamos arrancando serializados semanales desde cero, sin un backup de páginas para quien entre al sitio por primera vez. Es implacable la relación con el volumen de producción, en los momentos donde tuvimos alguna baja de ritmo subiendo páginas nuevas se notaba la baja de las entradas. Para nosotros lo importante es incorporar gente y darnos a conocer más allá del círculo de gente amiga. Un like en una publicación de alguien que no conocemos siempre tiene su elemento motivador.

Ahora llegamos a un punto donde la cantidad de visitas alcanzó un número estable, donde puede variar un poco semana tras semana pero ya hay una idea de audiencia, de un público de lectores. Obviamente es algo que motiva mucho pero al mismo tiempo nos forma mentalmente un techo a superar. En este contexto, la apuesta de aparecer en la Comicon apuntaba a construir un mayor número de lectores, de acercar a más gente los títulos que publicamos.

A- Arrancamos siendo leídos y reconocidos por gente del ambiente, que se copaban con las propuestas y quizás conocían más de cerca el mundo de las publicaciones independientes, pero lo más lindo que nos pasó en el último tiempo fue que pudimos agendar a gente grossa. De guionistas argentinos publicamos trabajos de Santullo, de Grosso… ¡tenemos una serie de Mauro Mantella! Para Gonzalo y para mí, publicar un laburo de Mantella en guión y Mauro Lirussi en dibujo fue un honor. Mundus nos parece una tremenda historieta a los dos. El hecho de laburar con el formato de Antología, de Ciencia ficción o de Terror, nos permite llamar a gente de alto nivel y proponerles sumarse con una historia corta. Que una tira que se publica en Viñeta Uno (Muere y deja vivir de Iñaki Aragón y Pato Delpeche en la antología Viñeta 13) salga en la Heavy Metal es un indicador de que se puede tener una plataforma web y ofrecer trabajos de calidad.

Muere y deja Vivir, de Iñaki Aragon y Patricio Delpeche

¿Cómo se produjo ese recorrido, de tener unos 4 títulos hasta ofrecer en la actualidad antologías de género con todo ese colectivo de artistas?

G- Se fueron acercando proyectos que estaban boyando, que no tenían un espacio donde publicar. En un principio subíamos trabajos nuestros y luego empezamos a ser una especie de puente que permitía conectar dibujantes con guionistas. También pasa que, siendo del gremio de los guionistas, a veces preferimos darle el espacio a colegas y poder juntarlos a dibujantes para que se generen historietas, pero no estamos cerrados a los autores integrales.

A- Proyectar una Antología arrancó con casos como Buscaglia, donde sabíamos que estaba ocupado con su trabajo pero que ofrecerle participar de una Antología era una posibilidad más concreta de sumarlo. Para nosotros es importante también agendar dibujantes, salir a buscar, conocer gente que se presenta a los concursos, buscar dibujantes en los sitios online cuyo estilo nos impresiona y ver su interés en meterse en alguna tira. Así contactamos a personas como Lucía Vera, que viene del palo de la plástica y se copó en participar de una historia.

G- Nosotros hacemos un análisis respecto a los dibujantes, qué tipo de laburos podemos ofrecerles, con la ventaja de poder proponer un trabajo de 4, 6 u 8 hojas. Cuando ya trabajamos con alguien y sabemos que hay disponibilidad y ganas, se puede hacer el salto a un formato serializado de 20 o más hojas. Cuando te embarcás por primera vez a trabajar con un autor, es mejor que la apuesta arranque por un formato corto, y de ahí ir viendo los tiempos de trabajo de cada autor. Arrancamos entre nosotros y con propuestas de amigos que conocemos, pero poder dar el salto de ir a buscar autores que no conocemos en persona es otro proceso.

El caso de Mantella fue el primero donde alguien directamente se nos acercó (por medio de Tomás Aira, uno de los artistas que participa en Viñeta Uno) y nos ofreció un material para que lo veamos y pensemos en publicarlo. Para nosotros fue una etapa de madurez, donde alguien cuyo laburo estimábamos mucho conocía el sitio y le interesaba como lugar donde publicar su trabajo. De ahí salió Mundus, que ya tenía paginas comenzadas y empezó a salir en Viñeta uno, tuvo un buen recibimiento, al autor le gustó como queda en la plataforma y aún hoy sigue publicándose online en el sitio.

A- El siguiente paso que se dio fue en la Comicópolis del 2015, donde nos asumimos como editores online: vino gente como Martiniano Cardoso a acercarnos su proyecto, con buena onda y ganas de sumar en el sitio. Ya estamos en nuestro tercer año detrás del proyecto. Siempre que hablamos con colegas y amigos lo describimos como un proyecto con ganas de crecer, la intención es ir subiendo la apuesta.

Respecto a esas ansias de crecer, más allá de que en un principio no optaron por un formato impreso, con el paso del tiempo y con el caudal de páginas que ahora existe en Viñeta Uno, ¿se les cruzó en un futuro cercano o no tanto, la idea de editar en papel una Antología?

G- Estamos analizando las posibilidades, la realidad es que imprimir un libro significa moverse mucho. Editar en papel implica presentarse en todos los eventos del calendario, en todas las ferias, lidiar con el mundo de las imprentas, las distribuidoras... Es un salto muy grande, pero uno de nuestros objetivos es tarde o temprano llevar todas las historias de Viñeta Uno al papel. Parte de nuestro tercer año va a tratarse de eso, de ir resolviendo las publicaciones que están activas en la actualidad para eventualmente publicarlas como libros cuando se finalicen. Lo cual implica cierta distancia hasta concretarlo, y queremos que mantenga el estándar de calidad que propusimos para el sitio. El papel está buenísimo porque llega a otra gente, como pudimos comprobar en la Comicon. Vos ves algo físico y rompés una barrera, llegás a otra gente que busca eso específicamente. Sabemos que va a ser una ganancia, pero también significa una apuesta que hay que planificar bien.

A- Existe la posibilidad de analizar la opción de Co-editar, de buscar una editorial ya instalada para hacer una línea dentro de esa editorial. La realidad es que el laburo que le ponemos al sitio ya nos complica el tiempo de laburo como guionistas. Nosotros estamos escribiendo menos porque le estamos poniendo tiempo a Viñeta Uno. Sumarle esfuerzo a volvernos una editorial impresa en paralelo nos puede comer tiempo como autores, y no queremos desaparecer como tales. De todos modo, todo ese laburo se traduce en cosas maravillosas, como la mística que se creó entre el grupo de autores que publicamos en el sitio y las reuniones que organizamos para conocernos personalmente; nos dimos cuenta de que estamos creando una red de personas muy copadas del ambiente y de que era necesario crear momentos para encontrarnos cara a cara.

El año pasado hicimos un brindis de fin de año que fue un éxito rotundo, entre gente que participó y gente conocida del ambiente. Este año la repetimos el Viernes de la Comicon y cayó muchísima gente, nos pasamos toda la noche charlando de historieta y desde ese lugar se van gestando amistades y sociedades muy provechosas entre la gente que trabaja en el ambiente. Básicamente la combinación peligrosa de mucha birra y bocetos de dibujo sobre la mesa del bar (risas).

G- Aparte, la excusa de estos eventos es conocerse con dibujantes que no habíamos tratado en persona, de Mar Del Plata o Mendoza, donde coincidimos para ciertas fechas importantes como Comicópolis o Comicon. Está bueno para romper el hielo no solo con el público sino con los autores a quienes publicamos y solo tratamos a distancia. Hay cierta mística en el hecho de que no son momentos casuales: una juntada implica que sea uno de los tres o cuatro momentos donde Alejandro y yo estamos en la misma ciudad. Es hermoso formar momentos donde hay gente conociéndose, con buena onda, sin disputas y contagiándose la pasión por el medio entre nosotros.

Mundus, de Mauro Mantella y Mauro Lirussi

¿Qué tan importantes son estas reuniones y el contagio de cara a la motivación de seguir laburando en el sitio, desde un espíritu independiente y empujando para mantener un proyecto que no se traduce en un rédito económico?

A- Creo que hay dos cosas fundamentales: el feedback de la gente, que viene y te habla del sitio, te comenta cosas positivas. La otra son los eventos. A mí la Crack Bang Boom del año pasado me devolvió las ganas y el impulso para seguir brindándole a Viñeta Uno la energía que le pongo y la Comicópolis fue la culminación, la doble palmada en la espalda. La verdad es que estábamos remando mucho y nos costaba atravesar el techo de lectores, yo tuve problemas con pérdidas en la continuidad de algunos títulos, se sentía todo un poco pinchado. Volver de un evento como la Crack Bang Boom, juntándome con un montón de gente amiga y que está en el mismo palo, implica volver cargado de pilas y con ganas de llevarse el mundo por delante.

G- Para mí el principal motivador es sentir siempre que Viñeta Uno es más que lo que era el año anterior. Si siempre estás en crecimiento, y buscás motivadores, podés lidiar mejor con esos momentos naturales donde el proyecto se pincha un poco. El objetivo principal del sitio era permanecer en el rol de guionistas y mostrar nuestro laburo además de gestionar obras de otros autores. Si bien es difícil a veces ocupar ese doble rol, el proceso se siente complementario: mientras Viñeta Uno funcione como un sitio saludable, que se nutra del trabajo que se sube, va a beneficiarnos tanto en nuestra producción como en el rol de editores.