Hay una frase en el mundo del Arte que reza "Los artistas inteligentes transforman sus errores en estilo". Como toda frase que pretende ejercer el humor, tiene un pie en en el intento de jocosidad (sorpresa intelectual, como diría Macedonio Fernandez) pero el otro esta firmemente puesto en la realidad. Ya sea que los llamemos "trucos", "yeites" o, como ya dijimos mas ariba, "estilo"; las formas de tratar las obras individuales que tienen los diversos autores suelen permearse tarde o temprano a toda su Corpus.

Para decirlo de modo sencillo: si hemos leído la suficiente parte del canon de un autor; comenzaremos a encontrar que se nos hace cada vez mas facil reconocerlo al punto que, usualmente, bastan un par de lineas de algunas de sus obras para poder saber quien este detrás de las mismas; así, es suficiente un epíteto o un adjetivo determindo para reconocer a Borges oculto detrás de la prosa; una rudeza ideomática ineluctable proveniente de (casi) un segundo lenguaje que tiene Arlt o, la capacidad para el retrato que demuestra Rodolfo Walsh en su escritura.

No solo esto, sino que las obsesiones temáticas de los autores terminarán, a la vez que las formales, construyendo las espinas dorsales de la Gran Obra de los mismos. Aquel lugar desde donde podremos leerlos, aquel foco sobre la obra completa. Creadores al fin y también en su derecho, lo mismo pasará con los guionistas de los comics. Las formas y las temáticas se transformarán muchas veces en "Marcas de fabrica" de los escribas de las historetas que tantos nos gustan.

Así, siendo un tanto reduccionista, podemos dar un ejemplo en la persona de Garth Ennis por su conocimento enciclopédico de las diversas guerras libradas en el siglo XX, su gusto por la profamación de tropos encumbrados (Los Superheroes, para empezar. La religión preestablecida, etc) y el uso de una violencia profundamente imbricada en sus obras.

Del mismo modo, otros autores podrán ser identificados por su gusto por tratar temas como las posibles consecuencias que tendría la superhumanidad entre las personas normales (Kurt Busiek y, si lo pensamos desde determinado Foco, el propio Alan Moore); las relaciones entre los medios y la política en esta clase de mundo (Howard Chaikyn y Mark Millar), o las relaciones entre míticas y metatextuales que pueden tener los comics siendo capaces de afectar directamente la realidad en la cual nos movemos (Grant Morrison y, una vez mas, el Canon mas moderno de Alan Moore).
Así, cada cual tendrá una suerte de "Nicho" al que le gustará volver (o le resultará cómodo) a la hora de producir su obra.

A pesar de ser un "Wild Card" dentro del gremio de los guonistas, Warren Ellis no esta a salvo de repetirse o, cuando menos, volver a rehusar ideas que ya había utilizado anteriormente en sus obras posteriores haciendo que, con una determinada gimnasia de lectura, podamos ser capaces de reconocer un cómic suyo luego de unas pocas paginas leídas.

Lo que diferencia a Ellis es que, casi como si se hiciera cargo de esta realidad (¿Cuantas "Ligas de la Justicia" habrá de matar para ser finalmente feliz?), tiene dos obras que ponen sobre el tapete de modo mas que obvio, cuales son estas temáticas que repetirá desde el inicio en su carrera en la Industria.

Uno de ellos es Planetary, el mejor cómic de Ellis en mi opinión y del cual alguna vez hablaré por tratarse de un artefacto de análisis de la Cultura Popular mas que un cómic. El segundo es Global Frequency, un proyecto que tuvo una repercusión bastante amplia en su momento, (a tal punto que un piloto de una futura/posible serie sobre el mismo fue filmado, aunque luego fuera dejado de lado por las cadenas televisivas) pero que ahora parece un poco olvidado dentro de su obra en general.

Parte de la "Segunda Oleada Británica" que desembarcaron en la industria comiquera de USA (A la cual también pertenecen los ya nombrados Mark Millar y Garth Ennis); Warren Ellis supo desde el principio que debería de trabajar una determinada cantidad de tiempo en productos que no considera "Su espacio" (Lease, Superheroes) para luego poder construir su carrera en base a sus propios proyectos.

Ellis comenzó su carrera en el Reino Unido escribiendo cómics de Dr. Who y Judge Dredd, para luego pasar a Marvel; donde se ocupó de títulos como Thor, Excalibur y finalmente ser una suerte de supervisor de una fugaz linea (no duro mas de un año) conocida como Counter X en la cual convivían múltiples títulos (Generation X, X Man y X Force) a los cuales timoneó hasta la siguiente reestructuración de la editorial.

Casi como si tuviera cualidades oraculares, luego de un par de años de trabajar en estos proyectos, su gran salto llegó con la creación de la aclamada Transmetropolitan ; una serte de "what if..": ¿Que hubiera pasado si Hunter S. Thompson hubiera nacido en un futuro dominado por la tecnología, el cinismo político y la mala leche?. Luego, ya imparable, Ellis recrearía el genero Superheroico (Teniendo como base la JLA Morrisonesca) con su seminal The Authority y Planetary. En medio de periodos cortos en Hellblazer y miniseries varias bajo su cinturón, Ellis acometió la creación de la Obra que nos ocupa: Global Frequency.

Empezando ya como un "Shot de Adrenalina" con una premisa que de tan simple da envidia, la trama nos cuenta que hay mil personas en la organización. Cada una de ellas poseedora de capacidades únicas (Desde asesinos por contrato, Astro físicos, Matemáticos, Corredores de Parkour, ex espías, etc) que, con la ayuda de un teléfono de ultima generación entregado por la misma organización, deberá ocuparse de amenazas de los tipos mas excentricos posibles (Un agujero de Gusano dentro de la cabeza de un espía soviético durmiente, la investigación de una secta que adora la piel y la sangre como un Dios veleidoso, etc). Bajo las ordenes de la Ex Espía británica Miranda Zero, los miembros de Global Frequency se habrán de ocupar de aquellas "bombas sin explotar" que plagan el mundo, sin que el común de la gente lo sepa.

Ahora, veamos brevemente que temáticas específicamente propias del autor se filtran en los capítulos de Global Frequency y la hacen un buen punto de entrada para el corpus comiquero del autor.
En primer lugar tendremos la interconectividad del mundo moderno. Puesta de manifiesto en la narrativa fragmentada de los números, en donde "Aleph" (El punto donde confluyen todos los puntos. En este caso, una ultra Geek con IQ de genio que organiza a los diversos miembros de la Red) pone constantemente en contacto a los distintos especialistas que nos llevan, viñeta tras viñeta, alrededor del mundo, con Astrofísicos escribiendo desde las favelas de Brasil, estudiantes Nerds de las universidades mas prestigiosas en existencia y consultores de inteligencia de los rincones mas recónditos del orbe.

Del mismo modo, el teléfono de la Frecuencia, es tótem y encarnación de la interconexión que es marca de este momento histórico (y que también es explorado en Transmetropolitan), pues los agentes de la Red solo habrán de necesitar esa herramienta, esa conexión y sus propias habilidades para enfrentarse con el problema que les habrá de surgir.

En segundo lugar se presenta en el transcurso de varias historias la temática del secretismo de los servicios de inteligencia en el mundo que han dejado a su paso amenazas cientos de veces mas peligrosas que las bombas nucleares que signaron la época de la guerra Fría. Experimentos de diversa calaña (como en "Big Wheel", el segundo episodio de la maxisaga), o "Armas del Día del Juicio" (Doomsday Device) que han sido abandonadas y que presuponen un peligro real, aunque ignorado por el común de la gente que no sabe que esta sentado sobre un barril de pólvora con un encendedor en la mano.

Relacionado con esta temática, el tercero de los temas que podremos ver con mucha claridad en los números de Global Frequency tendrá que ver con el impacto que la tecnología tiene en el mundo cuando se filtra en el mismo y no es propiciamente manejada, cuando corre por fuera de toda ética, moral o siquiera supervisión. Siendo de este tipo episodios como "Big Wheel" con el concepto de "Mejorado" (Enhancile) salido del sueño húmedo de los creadores de Steve Austin y el Hombre Nuclear; "Invasión" cuya temática toma el concepto de "meme" extremandolo hasta el punto de una invasión alienigena codificada en uno de ellos. Una invasión que es una idea. (Inception ¿Te suena?) O el mismo final de la Saga, "Harpoon", que presenta un concepto armamentístico tan devastador que uno se pregunta si Ellis no haría mas dinero como Creador de armas exóticas que como un simple Guionista de comics.

La cuarta de las temáticas tendrá que ver con la capacidad de Ellis de tener un oído, o al menos una mano, en el pulso social de los fenómenos de la época, que quedará patente en el numero "The Run", donde propondrá (al menos un par de años antes de que sea Cool) el concepto de "Free Runing" (o Parkour) para la historia, a la vez que se mete en el mundo de las sectas u organizaciones terroristas del nuevo milenio quienes están re-formuladas por la tecnología que nos rodea; como queda demostrado en "Hundred in the Sky" y su manifiesto colgado en la red, lugar en donde nadie siquiera lo ha visto y que, debido a ello, llama la atención del grupo comando de Global Frequency, quienes deberán deshacerse de ellos a tiro limpio.

Casi todos los números de la maxi serie tendrán algún tipo de enfrentamiento extremadamente violento que quedará plasmado en la hipertrofia de dos números en particular; "Detonation" es una orgía de balas y explosiones y, mejor aun; "UltraViolence", donde Ellis demuestra lo brutal que debería ser una pelea de CQC (Close Quarter Combat) si los combatientes tuvieran capacidades que les permitieran mejorar su fuerza, su resistencia, bloquear el dolor y curar heridas gracias al potencial oculto del cuerpo humano. Ese marco le permite al escriba unir la violencia a conceptos de Ciencia Ficción "Fringe" presentes en investigaciones del mundo real.

Para finalizar, tal vez los números mas memorables (a mi parecer) serán aquellos que propondrán la filosofia que permea en los trabajos de Ellis (Siguieron mi consejo y estan leyendo "Karnak" ¿Verdad?).

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Tanto en "Big Sky", como en "Experiment" se pone en juego una pregunta metafísica que puede expresarse en un simple: "¿Que tan fuerte es la mente humana?". Incómodos, desaforados y ciertamente perturbadores, estos números, sin abandonar muchos de los tópicos anteriormente presentados, responden en el propio cómic que, al parecer, hace falta muy poco para "desbarrancar" al mas pintado para que alucine o para que se vuelva acólito de una secta con adicción quirurgica que eviscera inocentes.

Y así, con esa nota que habla sobre la sanidad o la cordura humana, terminamos este breve repaso por las temáticas a las cuales Warren Ellis le gusta volver (Una vez mas, lean "Karnak", "Moon Knight" e "Injection") de cuando en cuando a la hora de crear sus siempre sorprendentes y recomendables cómics.