¿Te gusta el misterio? ¿Te gusta el humor absurdo? ¿Te gusta cuando las series se ponen turbias? Gravity Falls tiene todo eso y más para vos. Sí, es un dibujito, sí, es de Disney, y sí, sólo falta un capítulo para que termine pero antes de cambiar de pestaña, pará, seguí leyendo, porque vale la pena. Pinky swear.

Se trata de la historia de dos hermanos, Dipper y Mabel, que van a pasar el verano con su tío abuelo, Stanford, a un pueblo en el medio de la nada llamado Gravity Falls. Como se podrán imaginar, no es un pueblito cualquiera. Es un centro de actividad paranormal, contra la que los chicos deben enfrentarse cada episodio, Mabel con su carisma y Dipper con sus habilidades de investigación e inteligencia. Es una serie redonda, en la que los creadores logran captar la esencia de todos los personajes con total claridad, no sólo la de los protagonistas. Ningún habitante de esta pequeña ciudad es una figura de cartón y todos cumplen su función y tienen su propia historia. No sólo eso, sino que trata tropos tan vitales como la relación de hermanos, la familia, el crecer, el primer amor, la amistad, la individualidad, la relatividad temporal, entre otros.

Lo interesante de la serie es su metaplot, que parece pobre al comienzo pero se vuelve cada vez más fuerte a medida que avanzan los episodios. No es sólo una serie de capítulos autoconclusivos sin ton ni son, sino que hay un punto de quiebre en donde el misterio detrás de lo que sucede en Gravity Falls comienza a revelarse a un ritmo vertiginoso y cada suceso contiene información extremadamente importante. El show atrae al espectador casual con un tono descontracturado en el comienzo, develando información de a poco, hasta que éste se encuentra pegado en una telaraña de dudas. Si bien el show planea salvar a su audiencia dándole las claves de qué es lo que está pasando, tiene el efecto Adventure Time, ya que revelando información generan más agujeros que no terminan de resolverse.

Como bien explicó Rodrigo en su nota, el creador (Alex Hirsch) trabajó en un proyecto previo junto a J. G. Quintel que crearía Regular Show y con Pendleton Ward, que crearía Adventure Time. Si bien las tres series están claramente conectadas, tienen estilos muy distintos.

Gravity Falls, al ser producida por Disney, tiene un formato más acorde a lo que la compañía suele producir, con capítulos de una duración entre 25 y 28 minutos y un humor más vainilla, si se quiere. De todas formas, hay que dar crédito al que se lo merece y esta serie definitivamente empuja a Disney en algunos límites. Asoma la temática de horror vista de esta forma, como Hirsch mismo lo llama: "una combinación de Twin Peaks y Los Simpsons" en su entrevista con The Collider, con influencias como The X-Files y Bat Boy; un acercamiento que tiene reminiscencias al R.L. Stine de Goosebumps pero con más azúcar, flores y muchos colores. Y Disney no sólo aceptó el reto, sin alterar la propuesta del artista, sino que ganó todos los premios. Chapeau.

En esta linea, me parece muy interesante la mezcla que tiene Gravity Falls de elementos que, como sugeríamos, por momentos podrían considerarse de horror -escenas que rozan lo gráfico aunque estén dibujadas en un estilo redondeado y con colores vibrantes- con un humor ligero. Es esta yuxtaposición la que me atrae a la serie y se expresa en las personalidades de sus protagonistas.

El binomio creepy/cute está por todos lados y parecen ser dos caras de una misma moneda. Mabel es el estandarte de todo lo adorable y, junto al resto de los personajes secundarios, muestra la parte entrañable de este pueblo donde podemos encontrar una variedad de sucesos paranormales y sobrenaturales. La serie, como dijimos antes, va mostrando la hilacha y, a medida que Dipper encuentra pistas sobre la verdad, entra en acción la contracara creepy de la serie, como un papel tapiz que se descama. Esta combinación se presenta en muchos elementos de la serie, tanto en el marco, como en los monstruos y los conflictos que desenvuelven la narrativa. Estos productos del misterio tienen la capacidad de viajar entre los dos mundos con fluidez, mientras que los personajes tienen compartimentos más estancos.

El punto bajo de esta serie es, en principio, la falta de variedad étnica. Siento que hay poca representación y que la que hay es estereotípica, intentando el humor por lugares que hoy por hoy pensé que estábamos superando. No es la serie más avanzada o de vanguardia en su temática. No tiene pretensiones de serlo tampoco, la historia que tiene para contar es lo suficientemente fuerte. Hay que considerar que los conflictos familiares están inspirados en la vida personal de Hirsch y es esa su exaltación y perdición. Probablemente es lo que no le permitió ver la serie a través de otros ojos y etnia que no fueran las suyas, pero al mismo tiempo le dio profundidad y humanidad a los personajes.

Por otro lado, y lo que creo que es lo más triste, Hirsch confirmó en un tweet en noviembre del año pasado, antes de que el último episodio disponible saliera al aire, que éste sería parte de un especial de dos capítulos que darían fin a la serie. Dicho por el mismo Hirsch en su post de Tumblr sobre el tema, fue una decisión suya. Gravity Falls, según lo que allí dice, nunca fue pensada como una serie infinita, sino un conflicto con un principio y un fin claros, que serían resueltos en un verano. Y aunque termina esta serie, la última pregunta deja en claro que vamos a ver cosas más grandes y mejores, si cabe, de este pebete que tiene tan solo 30 años. Me hace sentir mal.

Aunque sospechen que quiero que sufran conmigo el cliffhanger y la espera hasta el último capítulo, no dejen que esos miedos los confundan y les impidan disfrutar esta serie. Es, en definitiva, una gran producción, y se la recomiendo sin reservas a todos los que tengan ganas de descubrir los misterios de Gravity Falls.