Antes de hablar de la serie, veamos el trailer.

La primera temporada de Helix salió allá por el 2014, la segunda a lo largo del año pasado; la intención de esta nota es no spoilear, pero transmitir la experiencia que representó, para mí, haber visto estas dos temporadas.

Empecé a verla confiado de que me esperaba una The Walking Dead pero con más "ciencia". Los primeros capítulos son un poco lentos, con la velocidad de las viejas películas de terror, preparándonos de a poco para el fin del mundo.

Empezamos en el Ártico. En algún tipo de instalación científica un hombre huye por los pasillos de dos personas en trajes antiradiación o similar. Luego cortamos a un grupo de científicos del centro de control de enfermedades; el ir y venir diario de dichos científicos es interrumpido por un anuncio que los lleva a la instalación en el Ártico.

De a poco, en los primeros dos capítulos, con calma (hay que ser pacientes con esta serie) vamos a ir conociendo a los personajes y sus relaciones; vamos a ver lo que pasó en el laboratorio, sí, una parte del misterio detrás de la serie es lo que pasó, eso que nos mostraron al principio.

No hay misterio, pero en muchos casos hay horror, es decir, vamos a ver las consecuencias de actos y sucesos que ocurrieron. En muchos casos los personajes parecen casi arqueólogos trabajando sobre el esqueleto de una estación de investigación que parece estar parcialmente abandonada.

Zombies

Un "virus" en la instalación, algo de lo que vimos al principio y que con el tiempo se hace más notorio y presente, transforma a la gente -como vemos en la foto- en "zombies"; no puedo hacer énfasis suficiente en lo poco zombies que son estos zombies.

La historia de la primera temporada nos va a llevar a los alrededores de la estación, nos va a presentar más de un plot twist, traiciones, romances, familia, secretos antiguos. Volvemos a esta idea de que los protagonistas son arqueólogos: sin saberlo, todo es parcialmente consecuencia de hechos del pasado.

El guión de la serie es como una buena sinfonía, cada hecho y personaje tiene su lugar que ocupar, su golpe que hacer a la trama, nada, pero nada está dejado al azar. Repito: hay que ser paciente con la serie, no es una serie típica norteamericana donde cada capítulo o escena se resuelve en el mismo capítulo o en el siguiente.

La primera temporada termina en un golpe de maestría que se desenvuelve en 3 hermosos capítulos, una nota altísima que nos deja todo para la segunda temporada. Todo y nada, porque resuelve cada arco, cada vuelta, pero nos deja muy en claro que descubrir lo que ocurrió, el pasado, no nos muestra el presente, no nos muestra el futuro.

En la segunda temporada nos encontramos en tierras continentales, se hace evidente que tuvimos un salto temporal, nuestros protagonistas se encuentran ahora haciendo un trabajo de "prevención" y seguimiento de lo que ocurre, nuestros villanos, ahora descubiertos y bien presentados, se nos muestran inescrupulosos, ya no con la "cruzada" que sostienen en la primera temporada.

Nuevas Amenazas

Vamos a ver a lo largo de los capítulos una doble trama, el "futuro" del hecho (ahora transformado en presente) y el pasado del hecho, 30 años antes, con unas transiciones entre ambos tiempos que están sumamente cuidadas, pequeños detalles que nos muestran el mismo lugar, la misma pista en un antes y un después.

La segunda temporada está aún más cuidada, hay detalles que nos refieren a la primera temporada, detalles que nos muestran el por qué de ciertas cosas que encontramos en la primera temporada y claro, la sinfonía de esta temporada que nada tiene que ver con la primera. Si en la primera tal vez podemos pensar en una música acompasada, orgánica y rítmica donde cada instrumento tiene su propia música, su propio solo y la armonía de todos los detalles estaba perfectamente equilibrada; en la segunda temporada tenemos ataques cacofónicos y una complejidad rítmica que parece caótica, distintos instrumentos sonando a la par, pisándose o silenciándose porque sí, detalles que parecen no seguir un patrón. Si antes necesitábamos paciencia para que la música se luciese, ahora necesitamos tomar nota, prestar una atención desmedida para diferenciar todo y, sin embargo, la experiencia no podría ser más placentera: capítulo a capítulo vemos que ese aparente caos está perfectamente organizado, esta es una sinfonía del caos y así debe ser, porque lo que ocurre es así de caótico, horripilante, temible.

Paleontología

No es el fin del mundo, puede ser aún peor.