Algún lugar de la América colonial. Un grupo de conquistadores españoles persigue a una joven indígena, que es salvada sobre la hora por "la selva". Un Oso enorme que pronto revela su identidad: es otro joven indígena, Ich, que es capaz de transformarse gracias a una serie de máscaras místicas. Así da comienzo este comic de la dupla formada por Luciano Saracino y Ariel Olivetti, editado en 2015 por Editorial Utopía (y reeditado en USA en formato de 4 fasículos bajo el horrible título de Brutal Nature).

La premisa es simple y clara. Un indígena del que poco se sabe y poco hace falta saber, ya que su rol es el de representar a su pueblo, a todos los pueblos nativos. Un conquistador español que curiosamente tiene la cara de Alfredo Astiz, que disfruta de la matanza y también deja entrever un costado místico. Y la lucha entre ambos, que todos sabemos cómo va a terminar. Y poesía, mucha poesía.

El guión de Saracino tiene un tratamiento hermoso, con un ritmo fluído que alterna bien entre las escenas de acción y las de reflexión (porque, en el fondo, es una historia para reflexionar), y unos textos que llenan de poesía hasta las escenas más sangrientas. La narración alterna entre las escenas de un Ich de pocas palabras acompañado de un narrador en off omnipresente y las del conquistador Sebastián de Loup que habla hasta por los codos y con sus aires de poeta no deja lugar al narrador. El dibujo de Olivetti es hiper detallado, con un coloreado increíble. Personalmente me resulta muy frío y duro el estilo de Olivetti, lo siento muy de una escuela yanki perfeccionista, sumado a que me molesta un poco el uso de fotografías para los fondos... Me conmueve más un estilo rioplatense o europeo, más expresivo y menos fotorealista. Pero debo admitir que la narrativa es excelente y aún con un estilo norte-americano, logró darle mucha vida a una historia de corazón sud-americano. Y las escenas de Ich a medio transformar fueron lo que más me gustó.

[Spoilers!]

Así como Ich no es de un pueblo en particular sino más bien de todos, en algún punto el comic no habla de una sola tragedia, sino de todas. De Loup se presenta a sí mismo como el diablo, y deja ver que la lucha entre los conquistados y los conquistadores se presentó y se presentará de nuevo en otras oportunidades y él siempre estará ahí para hacerse cargo. En ese punto, me parece que el ponerle la cara de un torturador de la dictadura argentina fue un acierto. En el marco de estos guiños históricos, la ayudante de nuestro héroe, Yaretzi, canta antes de desaparecer el canto requiem de los Manos, los alienígenas a la vez invasores e invadidos de El Eternauta.

Inclusive hay un mensaje ulterior: a Ich lo angustia el darse cuenta que el odio lo consume, y que los españoles que mata en defensa de su pueblo "Gritan como nosotros (...) tienen miedo como nosotros. ¡Y también mueren, como nosotros!". Y por otro lado, la única manera que tienen los conquistadores para vencer es "usar el alma", y pelearle a la fuerza ancestral de Ich de igual a igual. Creo que esto es una metáfora de la colonización cultural, y de cómo los españoles vencieron, no sólo a base de hierro y muerte, sino a base de destruir los mitos locales e inculcar sus dioses y sus creencias; inculcar su alma de monasterios e incienso por sobre el alma de la naturaleza y la Pachamama.

Para terminar, el epílogo se merece un párrafo aparte. El libro concluye con un texto de 6 páginas y algunas ilustraciones contando un poco del detrás de cámara de la historia. Mientras leía el cómic, pensaba en hacerle una entrevista a los autores durante la CrackBangBoom para preguntarles cómo había surgido la historia, en qué mitos se habían basado, etc. Cabe destacar que la idea de una máscara que cambia a la persona portadora no es algo nuevo, está presente en numerosas culturas e historias; partiendo de la base de que 'persona', etimológicamente significa 'máscara', ya que tal era el nombre que recibían las máscaras usadas en el teatro griego y luego romano para representar a los personajes y los roles sociales.

Pero volvamos al texto. Creo que esta historia, contada tan personalmente e ilustrada tan magníficamente me cautivó más que el comic en sí. De golpe todas mis preguntas de la entrevista imaginaria empezaron a ser contestadas creando en mí una emoción difícil de expresar, como una nena a la que le dicen en secreto que la magia existe de verdad. Mientras leía las historias de viajes de los autores, me preguntaba qué parte de toda esa historia maravillosa sería verdad y cuánto parte de la fructífera imaginación de sus creadores. Pero para cuando terminé, me di cuenta de que no quiero saberlo. Como esa nena frente a un objeto que le contaron guarda poderes, elijo creer.

Lo bueno de esto es que pese al agridulce final de esta historia, no es la última vez que veremos estas máscaras mágicas, porque ya está anunciado para Noviembre próximo, la secuela de Ich, que transcurrirá varios siglos más tarde! Los dejo con algunas imágenes:

Y un pequeño homenaje a esta gran historia: