Bienvenidos a esta nueva columna que he creado o "encontrado" en la escalera descendente a lo profundo de mi ser.

Inner Child nace ante una inocente casualidad, al entender que el arte es un saber que se enfoca en las experiencias de cada una de las personas (al contrario de la ciencia que busca la estandarización de un método para validar el saber) y que, por lo tanto, el nacer de un sentimiento como respuesta a algo artístico, es un saber que merece ser contado.

Dicho esto, Inner Child es un critica desde un punto de vista personal y poco académico, casi caprichoso. Sumará puntos todo aquello que produzca en mi sentimientos de realización con respecto al tema; ya sea por coherencia, innovación o sorpresa. Restará entonces todo lo que sea excesivamente tonto, repetitivo, incoherente o predecible; actos que me producen un profundo rechazo y hasta a veces furia. Sin embargo, la idea de esta columna NO es poner un puntaje, simplemente es de pintar este cuadro de emociones y hacerlas visibles, y que ustedes compartan, a través en lo comentarios, sus propios cuadros de emociones, convirtiendo este espacio en una galería de experiencias que nos componen como humanos.

Supongamos que queremos saber si nuestro mejor amigo es un robot alienigena diseñado, y enviado al tercer planeta del sistema solar para aprender y almacenar datos sobre nuestra cultura. Tenemos la firme sospecha de ello, pero no sabemos como probarlo. Creo haber encontrado una solución para dicho problema; Invitarlo a ver una película, así, sin revelar demasiado las verdaderas intenciones, sentarlo frente a una pantalla y exhibir en ella la siguiente película (Para incrementar la efectividad del método, pantallas mas grandes y un buen sonido son de gran ayuda) si al finalizar la película, tu amigo te esta alcanzando una carilina mientras vos llorás desconsoladamente, convendría que tengas a mano el sable láser.

El Principito, una historia vigente

El desafío de traer la legendaria historia de Antoine de Saint-Exupéry no radica en la complejidad de su adaptación al cine. De hecho, creo que el camino del guión a las imágenes se encuentra allanado por el mismo universo que el autor plantea: carece de reglas rígidas, donde el hilo conductor es un suave recorrer por los hechos, símbolos y sus significados, sin atarse a ninguna ley científica, lógica o, incluso, alguna regla inventada por el mismo universo.

El reto está en respetar y representar en la verdadera magnitud estos símbolos y significados; para que se entienda mejor, hubiese sido muy triste tener que esperar una re-versión de la película, para sentirse satisfecho acerca de cómo este libro fue representado en pantalla.

El desafío no es la película en sí, sino representar correctamente el libro en la película.

La historia en sí, es presentada a través de una segunda narrativa, contemporánea nuestra. El recurso del flashback, fue el método de elección, complementado en forma sublime con un cambio del estilo de animación, que nos segura dónde y cuándo estamos ubicados. Las referencias al libro son certeras y súper relevantes en la historia contemporanea. Se utilizan citas del libro de manera impecable; la cantidad justa en el momento apropiado, sin hacer abuso del recurso.
Los personajes de esta historia secundaria son consistentes, y actúan según lo que esperamos que hagan todo el tiempo. Sin embargo la película en si no es "predecible", es decir, todo el tiempo te mantiene cautivo, a la espera de lo que ocurrirá después.

Tanto la historia, como la animación, como la música están bien ejecutadas y pulidas.

El humor está presente de un modo infantil, llevándote hacia la ternura. Incluye también algo de humor por el extremismo, esa sensación de ¿cómo puede ser tan...? Pero lo más genial, es el plot twist presente, el mismo fue una apuesta arriesgadísima del director, que créanme no defrauda en lo absoluto. Me es difícil explicar lo sublime de como lo viejo y lo nuevo encajan como piezas de un rompecabezas perfecto. Acentuando el viaje emocional del recuerdo, la nostalgia, se le adiciona una nueva experiencia, a la cual no dudé en subirme para andar sobre un arcoíris como si fuese una montaña rusa. La música. Todo pensado en tonos suaves y armónicos, incluso en los momentos de tensión. Acompaña gentilmente la experiencia visual y emocional que produce la película.

Los dibujos, acompañan la armonia del tema

Si bien el film surte su mayor efecto como llamada al libro, invitándote a releerlo (y tal vez a volver a ser un niño también) lo considero un excelente disparador para los newcomers a esta historia. Donde las referencias a la historia despiertan la curiosidad por la misma; es como cuando sentir el aromita de la comida del vecino, despierta el hambre y las ganas de cocinarse algo rico.

En conclusión, creo que esta película es un cuadro muy colorido de emociones. Vívidos, neutros, oscuros; figuras cubistas y surrealistas mezcladas, enfrentadas sin dejar de ser complementarias.Un pequeño viaje en el tiempo en nuestro interior desde la inocencia al raciocinio. Un cuestionamiento sano de nuestra madurez.