Los que toquen algún instrumento (o sean muy asiduos de los recitales) se habrán dado cuenta que no es lo mismo cuando uno toca en un recital importante bajo presión, o compartiendo el escenario con alguien que por ahí no conocés muy bien, a cuando zapás con amigos, que te mirás y te entendés, y que aunque la gente esté escuchando, hay una química sobre el escenario que te conecta, como si estuvieses en la intimidad de tu garage. Algo así pasa con Liga Del Mal.

Este grupo de jóvenes historietistas argentinos se puso al hombro un desafío: alejarse del la historieta costumbrista tan de moda por estos años, y volver al cómic de género. Lo hicieron primero desde su página de Facebook, y luego en formato físico como dos (muy pronto ¡tres!) libros editados por Llanto de Mudo. La receta era: seis historietas contadas a la vez, publicando una página de cada una cada día de la semana (y los domingos se descansa). Así, estos seis chicos (Baró, Ganem, Lamonicana, Plaza, Simone y Tambuscio) lograban mantener la tensión semana a semana contando historias muy distintas, cada uno con su estilo. Para conocer un poco de la historia del grupo, decidí escribirle a Pablo Tambuscio para que me cuente la anécdota. Los dejo con sus palabras:

Pablo: "Nos conocíamos virtualmente, de la época de los blogs. Nos dejábamos comentarios, nos gustaba el laburo del otro y eso... Baró y yo ya éramos amigos de antes. Plaza y Simone también. En una CBB nos conocimos los seis y pegamos mucha onda. Justo en la Murciélaga (una revista cordobesa) estaban por hacer un especial temático y nos tocó hacerlo a nosotros, así que vino bien para ver cómo funcionábamos trabajando en equipo. Funcionamos bien, nos cagamos de risa y quedó latente la idea de hacer algo más. Como todos veníamos medio con ganas de hacer algo de historieta solamente por el gusto de hacerlo, fuimos pensando qué y cómo. Un año después, en 2012, arrancamos con la liga. No estaba en los planes hacer libro ni nada. La onda era divertirnos y si había lectores, mejor. nos parecía que el nicho de la historieta de género había perdido terreno. Como que estaba muy en boga la historieta autobiográfica, que todo bien pero a nosotros nos interesa otra cosa. También nos parecía que facebook era una buena manera de llegar a quienes no venían con la costumbre de leer historietas. Y bueno, nos largamos y acá estamos, fue un lindo experimento y quedan los libros."
Mer: "¡Ah! vos sabes que a mí me faltaba esa Murcielaga, la conseguí el otro día... y me reí de ver sus nombres todos juntos, pensé que era como una proto-liga"
Pablo: "Jajaja, sí, ahí nació el amor."

La revista citada

Ahora, hablemos del contenido.
El primer libro abre con E.P.I.C. de Tony Ganem. Esta es la única historia que se continúa de libro a libro (aunque con tramas autoconclusivas), las demás son todas unitarias. Le siguen La Taberna de los mil Guerreros y La Leyenda de Taku. Ganem nos presenta unos personajes muy simpáticos, animales antropomórficos en un mundo medieval fantástico a lo Dungeon & Dragons, con un dibujo muy prolijito y (excepto en el segundo capítulo) minimalista. La apuesta es a una historia sencilla pero graciosa, y cumple muy bien con su cometido (sobre todo en el primer y tercer libro, la historia del medio se queda un poco corta y funciona más como puente entre las otras dos). Me gustaron mucho las onomatopeyas graciosas y la sátira de TODO.

El artista que sigue es Diego Simone. En el primer libro, Simone empieza a mostrar un poco de qué va esto de ser malvados. El Horror sin Nombre es una historia oscura sobre un niño que percibe cosas que nadie más ve, todo con un tinte Lovecraftiano, consiguiendo una buena atmósfera de misterio al final. Para el segundo libro cambia el estilo artístico, de un dibujo expresivo de muchas líneas a un estilo quizás más yankee y prolijo. La Criatura que debía morir retoma una leyenda argentina ambientándola en un escenario victoriano, y no les cuento más porque arruino la sorpresa. En Las Perras Diamante, se aleja del terror para hacer una aventura llena de sexo, drogas y Rock & Roll (literalmente). El manejo de página de Simone, muy clásico en la primera historia, empieza a tomar vuelo en el segundo libro (hay un travelling por una habitación en la séptima página que es para aplaudir) y para la tercer historia se las juega todas en un planteo de viñetas psicodélico como la historia que cuenta. Atención a los easter eggs en esta última historia, aparecen personajes de todas las demás historias de la Liga perdidos por ahí.

Luego llega el turno de Gerardo Baró. Baró se aleja de su trayectoria como ilustrador infantil para hacer esta vez historias para adultos. Rey del Terror propone una vuelta de tuerca a las historias de Kaijus, manteniendo todos los clichés del género. Macabro, que me parece la gran joya de Baró, se vale del folklore y la estética de México logrando un relato original, atrapante, mágico e increíble; sobre un viajero que llega a un pueblo donde resulta ser el único que aún no está usando una máscara y aún elige recordar quién es. Poética, misteriosa y llena de metáforas, en una palabra: bellísima. Al día de hoy, no puedo evitar recordar a todos estos personajes cada vez que me tomo un mezcal (¿todos los mezcales serán el Mezcal del Olvido?). La tercer entrega de Baró es Rey de la Ruta, una distopía post-apocalíptica con reminiscencias cortazarianas, una especie de versión futurista de La Autopista del Sur.

Si Baró se alejó de su estilo infantil en pos de La Maldad, Pablo Tambuscio se tomó un remís al inframundo de los comics. Con un dibujo y un guión aterradores, es el que más en serio se tomó esto de ser malvado y nos dejó ahí, a solas con tres historias que te mantienen página a página (y en su momento, semana a semana) al borde del asiento (y luego te atormentan por días). Ya con Taipei la cosa empieza jodida, intercalando presente y pasado en una historia que podría transcurrir acá a la vuelta, con personajes complejos y terribles. El punto cúlmine de Tambuscio es Post Mortem, donde consigue un manejo sublime del terror, apelando al suspenso y a esos horribles tonos verdosos del terror japonés, con una narración circular y todos los elementos para que te quedes hecho pelota después de leerla. Después de semejante obra maestra, Marina te deja un poco con las ganas, aunque quizás dibujísticamente sea la más original. De todas formas, pese a que el guión no es tan atrapante, consigue un hermoso equilibrio entre historieta y música, con una historia que va siguiendo al pie de la letra el tema Viernes 3am. Y hasta tiene varios momentos tiernos.

Seguimos con Industrias Lamonicana, en quien más se nota la evolución de un número al siguiente. Empieza con 2 Deaths, un policial noir y lluvioso con unos dibujos muy antiguos y una fábula del paso del género policial al superheróico. Acá de nuevo hay muchos easter eggs, esta vez en las onomatopeyas, que juegan con los apellidos de los demás autores del Mal. Dios Devorador plantea otro futuro terrible, donde el presidente del mundo manda a un grupito de expedicionarios a buscar hielo de la antártida, el único reservorio de agua potable. Divertida y llena de acción, con una parodia al Eternauta pero con dinosaurios. Por último, Lamonicana Mega-evoluciona historietísticamente para traernos Video-Home, Pesadilla Analógica un relato de terror impecable, con unos dibujos y un color mucho más elaborados, jugando entre el presente del amigo en busca de su compañero desaparecido y las posibles pistas en los recuerdos de la infancia compartida, apelando al terror de lo cotidiano. Esta historieta fue la que más pendiente (y asustada) me tuvo durante el tiempo en que salían semanalmente por Facebook.

Para terminar, el caso de Patricio Plaza es... interesante. Plaza dedica toda su aventura por el Lado Oscuro a contar una y otra vez la misma historia, en distintos settings, y en todas llegando al climax con una escena de revelación y transformación mística, como si de un episodio de Digimon se tratase. Más allá de esta crítica a lo repetitivo, cada historia no sólo está bien lograda, sino que todas dejan una gran moraleja política o social, dejándolo parado como el más "militante" de la Liga. En Orgón vemos una muy bizarra reinterpretación del concepto de Maestro Ascendido a través de la historia de un abuelo un poco demente y su hijo descarrilado. El incluir a Perón como uno de estos maestros es genial. Luego, Homúnculo es una fuerte crítica a la Iglesia Católica, desde la caza de brujas al apoyo a genocidas y dictadores. Para La Logia Blanca, el estilo visual cambia, se vuelve más prolijo y próximo a la ilustración infantil, sensación que es reforzada por la gama de colores pastel. Acá la crítica es a las sectas, y la necesidad de esa guía por el miedo que genera la libertad.

Así como los músicos cuando juegan, es evidente que los miembros de la Liga se divirtieron mucho escribiendo y dibujando, y se nota la buena onda en la cantidad de guiños entre autores, citas, chistes, y frases recurrentes ("¡Dormir es de cretinos!").

Si nunca tuvieron la oportunidad de conocerlos, les recomiendo que se den un paseíto por su Facebook, y si pueden, les compren los libros (¡pronto sale el tercero en papel!) que encima te los dan dedicados, demostrando que aunque se hagan los malos, en el lado oscuro también hay amor (¡y galletitas!).

¡Los dejo de nuevo con un fanart mío, porque puedo. Buahahaha!