Vamos a asumir que sabés lo básico, quizás porque ya jugaste Dungeons & Dragons o Vampiro; tal vez nunca tuviste la posibilidad de jugar pero alguien te contó de primera mano todo lo que había para saber. ¿Todo?

Bueno, probablemente no todo porque resulta que hay un mundo entero de juegos indies para que conozcas, ya sea porque tus experiencias con los juegos más conocidos fueron malas y querés cambiar de enfoque, o porque fueron muy buenas y querés profundizar tu perspectiva. Hay mucho para elegir y vengo acá a contarte sobre algunas alternativas elegidas con un criterio muy personal.

Lo primero que tenés que saber es que no hay un juego bueno para todo, hay montones de sistemas que se autoproclaman genéricos y todo-terreno pero, desde la perspectiva humilde de este autor, esa es la peor premisa posible. Lo que una mesa de rol más necesita es enfoque, no un sistema que te permita jugar cualquier cosa. Muchos juegos indies pueden parecer realmente limitantes a primera vista pero, dentro de la infinitud de lo que puede pasar una vez que un grupo de personas activan con creatividad las limitaciones, ayudan muchísimo a encauzar la imaginación.

Lady Blackbird

¿Qué sí es?

Un favorito de convenciones y juntadas espontáneas, un recomendado para outsiders y recién llegados. Personajes predeterminados en conflictos ya creados pero con mucho espacio abierto para decisiones salvajes de los jugadores y giros interesantes por parte del Master. Completamente disponible en internet gratis y en español, por cierto.

¿Qué no es?

Un gran juego para una larga campaña, Lady Blackbird plantea un escenario preparado para durar una sesión; si bien los jugadores pueden decidir alargar la experiencia, eventualmente la historia va a colapsar si no se revitaliza a los personajes con nuevos objetivos y retos interesantes. Tampoco es un juego que te permita crear tus propios personajes, ya que el sistema, los personajes y la historia funcionan como un todo.

¿Quién?

John Harper es un diseñador indie muy conocido y especializado en juegos cortos: pocas páginas para juegos accesibles y sesiones de breve duración. Como recomendación adicional para quien se pueda quedar con ganas de jugar algo más largo de Harper: Blades in the Dark, un juego sobre malhechores construyendo un imperio criminal desde lo más bajo en una ciudad embrujada .

Burning Wheel

¿Qué sí es?

Un juego enfocado en llevar las premisas de los jugadores a sus últimas consecuencias, pisar el acelerador y empujarlos a luchar por lo que más desean. Una reinvención de las mecánicas más tradicionales, casi un tratado filosófico sobre cómo jugar rol que a muchos nos ha marcado completamente. También, por extraño que parezca, una lectura entretenida para cualquiera parcialmente interesado en el tema, ya que Luke Crane, el diseñador, tiene un estilo de escritura muy ameno y ganchero.

¿Qué no es?

Un juego fácil de aprender. Hay muchas reglas, texto a montones y mecánicas muy complejas para recién llegados, pero tampoco es para asustarse, al mismo tiempo es bastante modular y funciona igual si vas agregando subsistemas de a poco.

Tampoco es un juego para pocas sesiones; no es que Burning Wheel no sirva en lo absoluto para sesiones cortas, pero es mejor usar algunos de los escenarios demo (The Sword) para eso. La rueda gira más rápido y arde más fuerte mientras más juegues. También puede resultar un juego algo difícil de jugar con los más tradicionalistas ¿conflicto social con maniobras scripteadas en papel? anatema para un jugador old school.

¿Quién?

Luke Crane es otro consagrado en la movida indie, la familia de la rueda llameante tiene un par de juegos más de los cuales recomiendo, sobre todo si Burning Wheel te intimida un poco, Mouse Guard es más accesible y con un libro hermoso.

Fiasco

¿Qué sí es?

Un juego sin Master, completamente narrativo, sin valores numéricos de ningún tipo para los personajes. Inspirado en películas donde un crimen pobremente planificado termina en desastre (Fargo, A Simple Plan, The Way of the Gun), el juego propone varios settings, los jugadores eligen el que más les guste y se tiran dados para “comprar” los elementos que van a usarse en la partida. En un par de horas se termina el juego y, si se tiene suerte, algún personaje sobrevivió.

¿Qué no es?

Una propuesta tradicional, mentalizate y jugalo solo con gente que esté más o menos interesada en el tono. Un juego para una sesión maratónica, solo dura un par de horas. No es tampoco un juego preparado para historias con otro tono, no pienses en películas de acción o de criminales exitosos, mucho menos en sagas fantásticas o de ciencia ficción, no hay lugar para esas historias en este sistema, o al menos no sin personajes con pobre control de sus impulsos embarcados en un plan que solo puede salir mal.

¿Quién?

Jason Morningstar es un diseñador multi-premiado, súper especializado en juegos sin Master en los que las cosas salen mal. A diferencia de la mayoría de los diseñadores de juegos de rol vastamente influenciados por la literatura, Morningstar obtiene casi siempre influencia del medio cinematográfico. Si el tono de Fiasco no te convence mucho, chequeá Durance: prisioneros en una colonia espacial y sus guardias, con cada jugador teniendo dos personajes, uno en cada lado del conflicto.