La naturaleza, como todos sabemos, es lo que satisface nuestras necesidades más elementales. Nos brinda algo tan fundamental como el oxígeno y el alimento. Sin embargo, el hombre, a medida que ha evolucionado, se dedicó a usarla en su propio beneficio, de forma cada vez más extrema, al punto de llegar a destruirla y provocar catástrofes de más intensidad y mayor frecuencia. Desde la contaminación hasta la explotación extrema de los recursos esenciales para la supervivencia, el hombre es el responsable de llevar a la naturaleza a este estado crítico. No es inusual percibir el avance de la tecnología y como esto absorbe a la humanidad alejándola cada vez más de su estado más natural -su "hogar"- en distintas obras fantásticas, ya sea libros, series o películas, especialmente en el género SciFi.

Hayao Miyazaki, el reconocido director/productor/animador/ilustrador/dibujante y fundador de Studio Ghibli, no escapa a esta tradición y demuestra algo similar a estos tópicos, aunque de una forma más fantástica, en Mononoke Hime (en español La Princesa Mononoke o, en su versión literal y quizá más adecuada a los finés de la nota, La princesa de los espíritus vengadores).

Es casi palpable en las creaciones de Miyazaki la conexión con un mundo espiritual que transcurre en paralelo a nuestro mundo y su interacción en las películas con el fin de crear diferentes situaciones. En El Viaje de Chihiro, la protagonista se ve obligada a convivir con extrañas criaturas/monstruos/dioses ya que sus padres fueron embrujados y convertidos en cerdos por la bruja Yubaba hasta que Haku (un joven mitad dragón) la ayuda a romper la maldición; en Ponyo en el acantilado una pequeña niña-pez hija de un mago submarino, y su madre, una especie de espíritu que mantiene el equilibrio en el mundo acuático, decide vivir en la tierra y forjar una amistad con Sousuke, lo que provoca un desequilibrio en la tierra que finalmente es resulto gracias al amor que se tienen los protagonistas. Se podría continuar con los ejemplos, y en todos ellos se podrían apreciar determinadas cualidades comunes: la necesidad de que los niños se valgan por sí mismos; el poder que poseen los personajes femeninos y la interacción de los personajes con la naturaleza y el cuidado de ésta.

En Mononoke Hime, Ashitaka (el co-protagonista) es maldecido cuando logra matar a Nago, un dios jabalí que estaba destruyendo su aldea. Al enterarse de que esta maldición va a llevarlo a su muerte, Ashitaka emprende un viaje para buscar la cura. En su camino, se entera de que quizá pueda encontrar una respuesta en la Ciudad del Hierro. Allí, Ashitaka tiene su primer encuentro con San "La princesa lobo" y con Lady Eboshi, la dirigente de la ciudad, que se dedica con su seudo-ejercito a talar los árboles del bosque para extraer los minerales de la montaña y crear así una amplia variedad de armas. Esto provoca una guerra constante entre los humanos -para mantener el orden social que la extracción de los minerales permite en la ciudad- y los animales -cuya misión es proteger al bosque.

Durante el nudo de la película, Ashitaka intenta actuar de "mediador" entre las personas de la Ciudad del Hierro y el clan de los lobos, pero el odio entre ambos finalmente desata una guerra, a la que se suma el clan de los jabalíes (que desean vengan la muerte de Nago), en tanto un grupo de agentes del emperador con la misión de cazar al Caminante Nocturno (el espíritu del bosque) aparece en escena para convencer a Eboshi de la necesidad de matar a éste.

En el transcurso de la guerra, los jabalíes son abatidos por las trampas explosivas de los humanos, mientras que Ashitaka intenta detener a Eboshi de su intento de matar al espíritu del bosque, que finalmente es decapitado por ésta, y termina corrompido por la misma maldición que sufría Nago. En la búsqueda de su cabeza, el Caminante Nocturno mata al bosque, destruyendo a su paso todo lo que toca.

Finalmente, San y Ashitaka logran recuperar la cabeza del espíritu para devolvérsela quien, al tenerla de nuevo, purifica toda la zona, desapareciendo para siempre. A pesar del trasfondo romántico entre los protagonistas, San continua viviendo en el bosque y Ashitaka elige ayudar a reconstruir la Ciudad del Hierro para estar cerca de ella. Lady Eboshi, al ver las consecuencias de haber destruido al espíritu del bosque, decide crear una mejor ciudad, para que su progreso (el Progreso) no destruya la naturaleza.

La película puede considerarse representativa del ciclo de la vida, en donde la naturaleza alimenta a los hombres/criaturas y luego sus cuerpos alimentan a ésta. Como es de apreciar, las cualidades de la obra de Miyazaki antes mencionadas no escapan a la película foco de nuestra nota: con una protagonista fuerte e independiente y un mensaje sobre la naturaleza y la importancia de su conservación. Estas características contrastan con otro tipo de producciones en las que aparece la figura de la “damisela en apuros” que necesita ser rescatada de forma heroica por el protagonista. San es reacia a aceptar la ayuda de Ashitaka pues nada debe interponerse en su misión: salvar el bosque, su hogar.


Bianca Renard. Estudiante de abogacía, abandonó su sueño inicial de dedicarse a "modelo de gorritos kawaii". Ferviente lectora de Puig (Manuel, no el grande pa), intenta escribir cosas medio legibles en sus tiempos libres. Fanática de Los Beatles y ocasionalmente del DeathMetal. Esperando un genio que cree una fusión entre ambos. DeathBeatles. Le gusta el chocolate.