Un jueves de 1999, mi viejo, Miguel, volvió de trabajar al mediodía como de costumbre y con alguna excusa improvisada hizo que me levantara de la silla de la computadora para poder usarla. Al minuto yo volví, como todas las otras veces que usó la misma táctica, cuestionando su vil y engañosa estrategia pero mis quejas cesaron rápidamente. Acompañarlo en su tiempo libre era uno de mis hobbies favoritos en ese momento. Todavía faltaba un poco mas de 5 años para que aparezca YouTube y ninguno de mis amigos usaban MSN o tenían email. Hoy caigo y puedo decir que mi papá era un hacker.

Los hackers son aquellas personas que modifican el mundo y las cosas que los rodean para solucionar problemas. Podríamos decir que quienes utilizan, generalmente de manera creativa, algo para cumplir con una función para la cual no fue pensado son hackers.

win95

Era un audiófilo. Le encantaba escuchar música pero no era tan simple conseguirla como ahora. La mayoría de las personas compraban CDs y algunos todavía conseguían cassettes para poderlos escucharlos en el auto. Miguelito, que hace tiempo ya barrenaba las olas de la web, había aprendido que internet no es más que una serie de redes de computadoras conectadas y que, debido a las jóvenes e imberbes medidas de seguridad, entrar a otra computadora era muy fácil. Bastaba con ir al explorador y revisar las carpetas compartidas en la red que integraban los distintos clientes de la empresa, de estas, la mayoría estaba sin protección alguna. Así, zarpó hacia aguas más profundas con tesoros más abundantes.

En estos mares halló infinidad de discos, especialmente de bandas de rock nacional, que distintas personadas pasaban a sus computadoras sin saber que de alguna manera los estaban liberando al mundo.

Argentum

Volviendo a ese jueves, Miguel encontró en una maquina de las tantas que visitó una carpeta llamada "Argentum Online" y como buen internauta decidió guglear para descubrir qué era: "El primer MMORPG argentino", decía la página oficial hosteada en juegosonline.com.ar. Así, de pura casualidad comenzó una particular amistad con mi querido viejo. Durante años, gracias a esa curiosidad suya, conquistamos, luchamos y también morimos en las tierras de un mundo virtual junto a otros centenares de personas.

Originalmente publicada en www.pablolabarta.com.ar