Ok. Supongamos que trabajas en Marvel durante la década de los noventa. Lo que vez luce bien (mas que bien), con éxitos de venta importantes subidos al caballo de una caterva de dibujantes, que devenidos en lo mas "Hot" del universo, hacen que sus números de Spiderman, X Men y X Force vendan toneladas trayendo obscenidades de verde mana a tus arcas.

Tanto es así, que cuando estos dibujantes te piden control completo (dibujo y guión) sobre los títulos en que trabajan, la compañía dice a todo que si y los convierte además de en el trazo, en el cerebro detrás de esas colecciones; lo cual no es demasiado bueno porque no todos (ninguno) son Stan Lee. Envalentonados por la movida, empiezan a pedir mas y mas plata, mas y mas libertad, mas y mas derechos (originales y toda la panoplia) que, esta vez si, Marvel no puede dar.

Así que, como si hubiera estado calculado, estas superestrellas del dibujo (Jim Valentino, Erik Larsen, Rob Liefeld bajo el consejo de Jim Lee y Todd Mc Farlane) dan el portazo para fundar Image y tener control creativo total sobre lo que hacen; o sea comics con dibujos impresionantes pero guiones casi inexistentes.

Pero ¡Hey! No todo esta perdido; todavía tenes las IP (Propiedades intelectuales) mas vendidas de las bateas. ¡Vamos! ¡Los X Men son tuyos! ¡Spiderman! ¿Que puede malir sal?

Pues parece que todo. No solo Image empieza a copar lugares del mercado, sino que toda esa millonada de números que vendías mes a mes estaba severamente inflada por especuladores (Como los fondos buitres pero con mas granos: esta gente compraba material solo con la esperanza de que su escasez en el tiempo hiciera subir su valor. Spoiler: No lo hizo)

Ahora sí, con la burbuja pinchada y para no seguir perdiendo plata como una canilla mal cerrada, la empresa hace de todo: vender las joyas de la abuela (los derechos para cine y TV de X Men y de Spiderman, decisión con la que estén luchando hoy día y que impide un MCU unificado), trata de vender una nueva generación de dibujantes como si fueran la reencarnación de los que se fueron y, para cerrar todo con broche de oro, les da a los traidores la llave de la fabrica de chocolate para que "Modernicen" su propia continuidad.

Y tampoco funciona. Lee y Liefeld no logran su cometido con "Héroes Reborn", las ventas siguen en picada y ahora la empresa se da cuenta de que tal vez el secreto de las ventas no estaba en los anabólicamente imposibles héroes y en las igualmente imposibles gravitatorias heroínas, o en ese tono Grimm And Gritty que todos querían copiarle a Frank Miller; sino que se encontraba en contar buenas historias.

Así, empezando una tendencia que (mal que mal) dura hasta nuestros días, la estrella de la atracción empieza a ser la historia y, por carácter transitivo; el guionista. De este modo, muñidos de verdaderos trabajadores de la pluma como Kurt Busiek, Mark Waid o Peter David, Marvel de repente empieza una campaña para modernizar las cosas (pero esta vez bien) y entre las decisiones que toma esta la de darle la vida al sello, al imprint: "Marvel Knights".

Coordinado desde un principio por dos dibujantes devenidos editores y predecesora de la linea "Max" -donde los artistas tenían libertades para contar historias un tanto mas "edgy" que en universo Marvel usual, Joe Quesada y Jimmy Palmioti se toman bien en serio su trabajo. Para eso se embarcan en una caza de talentos que los llevara a encontrarse con artistas del calibre de Paul Jenkins (venido de un gran Run en la serie de Vertigo, Hellblazer) y Jae Lee, Garth Ennis y Steve Dillon (Otra Dupla de Alto impacto, también salidos de Hellblazer)

Incluso se animan a reclutar guionistas mas allá del mundo de la historieta, de los verdes pagos del mismo Hollywood, de donde traerán a Bob Gale y quien nos ocupa, un escriba que por entonces era mas "Indie" que otra cosa, pero ya empezaba a coquetear con el Mainstream de Hollywood (romance que saldría bastante mal, vale decirlo).
El Nerd de la muchachada, Kevin Smith.
Un buen chico Católico.

¿Porque digo esto? Simple, porque es de publico conocimiento el mito que dicta que algunos de los mejores trabajos sobre el personaje de Daredevil han sido llevados a cabo por guionistas que profesan esa Fe; Frank Miller y el mismo Smith. Por supuesto se trata de una leyenda urbana, pero lo que no lo es, es el hecho de que son estos guionistas los que mejor han sabido exponer las particularidades, y sobre todo, las paradojas con las que tiene que luchar el pobre Matt Murdock.

Temas como la culpa. El eterno cisma entre la creencia y lo tangible. El abandono como prueba. El sacrificio y la tan particular versión del destino que impregna toda la Fe Católica, son vitales en la caracterización del Diablo de Hell´s Kitchen y solo parecen ser entendidos cabalmente por autores que profesen estas creencias. A todo esto, Smith sumara otro de los grandes aciertos que posee como guionista; la fuerte y a veces sorprendente caracterización de los personajes femeninos que vemos en sus historias.

Serán estos temas los que habrán de estructurar este ensayo sobre "Diablo Guardián"; saga "Inaugural" del sello que terminaría extendiéndose durante ocho números con los dibujos del propio Quesada en uno de sus mejores momentos.

A grandes rasgos la trama de "Diablo Guardián" es bastante simple; a un conflictuado y aun en duelo (por el termino de su relación con Karen Page) Matt Murdock le cae en (mala) suerte el cuidado de un niño que, aparentemente concebido sin pecado, puede ser el Salvador o, mismo, el Anticristo de la Fe Católica.

Lo único cierto es que la tragedia parece acompañarlo donde sea que este infante se encuentre, destruyendo uno por uno cada aspecto de su vida (romántico, filial, etc) y haciendo que Matt ponga en duda, ya no solo su Fe, sino su propia sanidad.

Si aun sin spoilers esta trama parece conocida (incluso para el mismo Daredevil) es porque la saga entera es, además de lo dicho anteriormente, un gran homenaje a otra de las grandes historias de Daredevil a lo largo de su historia: "Born again" del mismo Frank Miller.

Esto se debe mas que nada a que (como en Born Again) las mejores batallas de Matt son aquellas donde esta en juego su alma. Donde sus decisiones parecen jugar sobre los limites de su estricta moral Cristiana haciendo que tenga que decidirse entre opciones cuyas consecuencias son, las mas de las veces, nebulosas o directamente problemáticas.

A este respecto ya podemos ver por donde vendrán los problemas apenas comenzada la saga; específicamente en el momento en la cual Matt busca solaz de su rompimiento en las palabras de un cura de su ciudad. Como ya hemos dicho mas arriba; La Fe y su relación con las mujeres en un primer plano apenas empezada la historia. Mas claro echemos agua.

Pero hablemos un poco sobre los temas católicos.
En primer lugar la eterna grieta entre la creencia y lo tangible que el propio niño pone sobre la picota desde el momento de su aparición. Católico y acostumbrado a ver las cosas que hay bajo la piel del mundo, al propio Matt le resulta difícil creer la cualidad sagrada (o demoníaca) del infante que le es entregado.

A lo largo de la saga esta incredulidad se pondrá a prueba con la aparición de Ángeles, Demonios y organizaciones secretas, que al parecer datan desde antes del advenimiento de los propios hombres. Aquello de lo que Matt solo ha leído en "El buen libro" se hará carne a su alrededor en formas que su mente objetiva luchara por no creer...No siempre lograndolo.

Lo que nos lleva, En segundo lugar, a ver la particular versión del destino que tiene el Catolicismo en donde Daredevil es "ungido" (por la madre Virgen, nada menos) como el "protector" del niño, para que después la misma palabra, el mismo concepto, sea revertido por la llegada de Sheol y su enviado quien intentara transformarlo en un asesino necesario para salvar (proteger) a la humanidad entera. Así, Matt se vera tironeado entre estas dos posibilidades (proteger al niño, proteger a la humanidad entera) mientras la sola presencia del bebe parece destruir su vida pieza a pieza.

Porque al fin será ese el gran logro de la saga de Smith, la capacidad de construir una espiral de condenación descendente (su propio suplicio, su propia pasión) alrededor del pobre Matt que no hace sino empeorar con cada capítulo y que encarna en ese bebe que puede estar tanto a salvo como en peligro de este hombre desesperado.

Lo cual nos lleva al ultimo de los temas típicamente cristianos que se tocan a lo largo de la saga. El tema de la culpa, la tan mentada culpa cristiana (predecesora de la White Guilt) que el personaje de Matt carga sobre sus hombros y que se acrecienta a cada paso que da.

Peor aun, porque llega acompañado de la duda; como Hamlet centurias antes que el, Daredevil es un personaje atormentado entre el deber (o lo que cree su deber) y sus propios pruritos ante ese mismo deber que, para empeorar las cosas, no parece quedarse nunca en el mismo lugar.

Y para seguir embarrando las cosas esta el asunto del abandono. El abandono que se torna carne en el consabido "Padre ¿Porque me has abandonado?" de Jesús; en el caso de Daredevil se transforma, se hace carne, en el abandono serial de todos sus intereses amorosos; desde la desequilibrada Elektra y la veleidosa Viuda Negra hasta el definitivo amor de la vida de Matt: Karen Page; Aquella mujer por la que ha puesto su alma en juego mas veces de las que ambos pueden contar.

Todas ellas lo han abandonado mas de una vez (muchas veces sin razón, otras con demasiada razón). Será Karen, entre todas estas mujeres, la que Smith elija para explorar el delicado estado emocional de Matthew (con un poco de ayuda de la Viuda Negra). Lejos de ceñirse al encasillado rol de "damisela en apuros", Karen será, por turnos, victima y victimaria, la que destruye y la destruida, fuerte y vulnerable al mismo tiempo sin perder su credibilidad como personaje.

Sin embargo, lo que definirá a Karen en esta saga será que al final de todo, ella representará la que nunca puede quedarse; la que, queriéndolo o no, replique el abandono central que convierte a Matt en el Diablo nocturno.

Si es posible rastrear la génesis de Batman, o Spiderman a un simple hecho traumático (sendas muertes de padres y tíos) Smith nos aclarara que el origen de Daredevil, al contrario de lo que creíamos, no nace solo de las balas que mataron a Johnathan "Battling" Murdock, sino que burbujeaba bajo la superficie después del abandono originario, el de su propia Madre.

Por supuesto, y para no entrar en demasiados spoilers, esta relación tendrá también su tratamiento y una suerte de "cierre" en la saga. Pero como todos sabemos, esos pequeños traumas no se arreglan en una saga y (tal vez reformulados, pero aun existentes) acompañaran a Matt en su vida y en los próximos Runs por venir, sobre todo en el grandioso arco de Brian Michael Bendis.

Así, con la llegada de la segunda temporada de la excelente serie del personaje a Netflix, Nada mejor que sentarte un rato y familiarizarte nuevamente con las luchas, los problemas, los motivos y el mundo del Diablo de Hell's kitchen con una gran historia como "Guardián Devil" en la mano.