Me vengo guardando hablar de una de las series actuales que más estoy disfrutando, Orphan Black es una serie canadiense de ciencia ficción y mucho más. Sin profundizar en su género, su mezcolanza usa el thriller así también temáticas del post-cyberpunk y biopunk como una forma de contener un montón de historias, algunas dramáticas y otras no tanto. También utiliza el misterio como objetivo a seguir para dar rienda suelta a la caracterización y el enfoque en los personajes.

Los que ya tienen alguna idea de cómo soy, se imaginaran que podría dedicar varios párrafos a hablar de los personajes femeninos, fuertes, con agencia. O también de los buenos ejemplos de lazos de hermandad entre las protagonistas, subvirtiendo el lugar común de que esos lazos son comunes entre hombres pero no entre mujeres. Las relaciones de afecto y camaradería entre las protagonistas van desarrollándose con la mayor de las naturalidades y uno se siente parte del Club Clon desde el día 1. Pero estoy preparando otra nota con temáticas similares, así que lo voy a dejar de lado.

También podría querer hablar de las grosas caracterizaciones de Tatiana Maslany, de cómo su interpretación un poco caricaturesca de algunos personajes los hace instantáneamente reconocibles y les da vida, sin resultar paródico o reducirlos al absurdo. Es fantástico cómo este efecto junto con las voces propias que se les da a los personajes desde el guión funciona para lograr que uno se olvide que está viendo a Tatiana Maslany hablando con Tatiana Maslany sobre como Tatiana Maslany debería actuar para disfrazarse de Tatiana Maslany e infiltrarse para saber todo sobre el destino de Tatiana Maslany.

Aunque sería mejor hablar de como una serie puede mantener el misterio como principal atractivo argumental durante cuatro temporadas sin dejar a sus espectadores aburridos o indignados. Mientras van apareciendo respuestas y descubrimos que la conspiración tiene a otro agente que no habíamos tenido en cuenta. Aunque si hablamos de conspiración lo mejor sería enfocarnos en eso y reconocer la conspi-bio-tecnoparanoia de la serie como un espectro que atrae al lector y va subiendo niveles de inverosimilitud lentamente. Es obvio que cualquier análisis posterior uno se dará cuenta de lo lejos que la serie ha profundizado en la ciencia fantástica, pero en el momento es mucho más difícil y la serie hace bien en cubrir sus locuras con una capa de lógica interna muy bien mediada. Aunque supongo que si quisiera hablar profundamente sobre estos temas, debería hacer una nota sobre Black Mirror.

Claramente tengo que hacer mención de la visibilización de los juegos de mesa que estamos viendo más frecuente temporada tras temporada. En esta última temporada ya vimos toda clase de euros y ameritrash, así como referencias a los mismos, hacer pausa y comenzar a señalar por ver algo del hobby propio envuelto en la ficción es inevitable. Y en la temporada anterior Agrícola es un elemento de la trama, qué gran momento para estar vivos y viendo Orphan Black. Aunque es claro que estamos ante un cameo bien pensado y fabuloso pero no ante algo que le permita sacar mucho juego a este autor y fan, a esta altura supongo que debería confesarlo.

Y lo cierto es que quería todas esas cosas, y también otras. Orphan Black es una de esas series que despiertan interés desde muchas perspectivas, centrada en sus personajes resolviéndose en una trama enredosa pero siempre atractiva. Sus creadores, el guionista Graeme Manson y el director John Fawcett han creado una obra con una voz propia, que resulta un clásico instantáneo pero con originalidad. Siempre es un placer saber que se puede hacer una historia como esta esquivando los lugares comunes.

Tal vez solo quería bombardearlos con gifs.