Cuatro son las historias. Una, la más antigua, es la de una fuerte ciudad que crean y defienden hombres valientes. Los defensores saben que la ciudad será entregada al hierro y al fuego y que su batalla es inútil [...] Otra, que se vincula a la primera es la de un regreso. El de Ulises, que, al cabo de diez años porqués peligrosos y de demoraras en islas de encantamiento, vuelve a su Ítaca [...]
La tercera historia es la historia de una búsqueda [...]
La ultima historia es la del sacrificio de un Dios [...]

Es con estas palabras que Jorge Luis Borges le daba entidad a la noción de mitos primordiales, uno de los conceptos más productivos a la hora de pensar la literatura y, más aun, cualquier tipo de narratología, sea en el medio que sea.

Hablando de modo sencillo, los mitos primordiales pertenecen a una de las esferas de significados humanos que no podemos dejar de pasar de generación en generación. Simplemente son estas las historias primordiales que los seres humanos no nos cansamos de narrar con ciertos detalles, con ciertas diferencias, con ciertos vestidos u otros; pero en el fondo hablan de lo mismo. Así, según el autor, tendremos distinto número y caracterización de los mismos; de este modo, existe quien dice que las historias son otras: chico conoce chica, hombre aprende una lección, hombre encuentra algo y, por supuesto, sus reversos negativos. Hay incluso quien dice que solo existe una temática narratológica que permea en el canon de la totalidad de las historias y que se puede ejemplificar en una pregunta sobre la identidad: ¿quién soy?.

En el caso de Over the Garden Wall habremos de tomar como base aquel mito que caracteriza el viaje iniciativo y el rito de pasaje; una vez más, hablando mal y pronto, hablaremos sobre aquella historia que pone al protagonista con los pies en el principio de un camino dispuesto a acometer un viaje que habrá de cambiarlo, de transformarlo de una forma u otra para siempre. Así, de una simpleza engañosa en un principio, la historia de Over The Garden Wall nos presenta a dos hermanos: Wirt (el mayor de los dos, apocado, retraído y un poco indeciso) y Greg (el menor, activo, naive y temerario al punto del riesgo), quienes se encuentran perdidos en un bosque en apariencia mágico y tienen que, de alguna forma, encontrar la salida del mismo, la vuelta a casa.

Nada menos, pero sí mucho más de lo que parece pues se trata de una representación de lo que los estudios de Joseph Campbell dan en llamar el monomito o, más comúnmente "El camino del héroe" o "El héroe de las mil caras" (es necesario aclarar que no siempre el individuo resultante de las transformaciones que traerá el camino habrá de ser un héroe, existiendo variaciones de la historia donde el aprendizaje es más importante que la orientación moral del mismo). *[Nota del editor]

Pero antes de adentrarnos en los mitos; un poco de historia: creada por Patrick Mc Gale para la señal Cartoon Network, Over The Garden Wall es una rareza en lo que tiene que ver con las series animadas (al menos en USA), pues está planteada desde el inicio como una miniserie ya acabada, sin posibilidad (o, mejor dicho, sin necesidad) de una continuación. Basada en su incepción como un corto animado llamado Tome of the Unknown, la serie evolucionó hasta constituirse como la obra de diez capítulos que finalmente conoceríamos.

La miniserie no solo cuenta con los talentos en la voz de Elijah Wood, Christopher Lloyd y Melanie Lynskey, también su banda sonora es digna de mención, mezclando melodías clásicas con ritmos del sur profundo de los USA y que también funciona como una notable referencia a otro gran relato de Monomito, el norteamericanísimo Tom Sawyer (con ambos personajes a bordo de la barcaza surcando el espeso lodoso).

Hablando de la serie en sí podemos decir que, ya a los pocos capítulos de transitarla, es posible encontrar conexiones con una genealogía ya postulada en los mitos más antiguos, sobre todo con dos obras que aparecerán o serán fundacionales en la construcción de la obra: La primera y la menos evidente; que tiene que ver con la llamada Telemaquia de La Odisea (la historia de Telémaco en búsqueda de su padre) y, la segunda, más fácilmente visible, es la relación de la obra con La Divina Comedia del gran Dante Alighieri.

Será a través de esta óptica que encontraremos referencias y que podremos ver y "leer" el camino que llevará al crecimiento, a la evolución de Wirt como personaje y que, a su vez, se podrá dividir en dos ramas.

La primera y la más visible, que tiene que ver con la responsabilidad, y que encontramos representada en la relación que tiene con su hermano y el mundo que lo rodea; la segunda está relacionada con lo invisible, fuertemente enlazada al misterio constitutivo de la historia toda, la historia del lugar donde se encuentran y porque se encuentran ahi; la historia del Unknown.

Pero bien, ya comenzando a hablar específicamente del crecimiento, del camino que acomete el pobre Wirt para (en el final) poder decir que ha cambiado, veremos que esta evolución se nos hace presente ya desde el primer capítulo, avanzando con la concatenación progresiva de peripecias que este personaje se verá obligado a sortear y que lo obligarán a cuidar o, más bien, a aprender a cuidar y hacerse cargo de sus deberes como hermano mayor y, sobre todo, como figura de autoridad y protección.

Esta tarea empezará apocada, indecisa y francamente un poco pusilánime para, con el paso del tiempo y las sucesivas aventuras, aprender a tomar las riendas de su vida para poder cuidarse y, más importante aun, cuidar a su hermano de los peligros que abundan en el Unknown.

Siguiendo los lineamientos del monomito, Wirt seguirá los clásicos momentos de este camino: etapas de claudicación, de duda y desesperanza, de las cuales el héroe debe recuperarse para salvar a su hermano. Uno de estos peligros, tal vez uno de los mas aterradores de toda la serie, estará tomado de la propia Divina Comedia, en la forma de los árboles antropomorfos que son la personificación de las almas atrapadas en el medio del camino que (suponemos) es la nebulosa del Unknown.

Serán están responsabilidades que tiene para con Greg unos de los nodos principales del crecimiento de Wirt y, de hecho, habrá de completar el arco clásico de estas narrativas primordiales que van desde el enojo al hastío, la culpa, el miedo y finalmente la aceptación, preocupación y al acto de salvataje que es (casi siempre) mutuo. Salvar a Greg es salvarse a sí mismo y, de algún modo, a todos los demás.
Este hilo de la evolución de Wirt tendrá su representación principalmente en la figura de un tercer personaje: Beatriz, la guía, el Virgilio de los dos hermanos en este terreno desconocido. Podremos ver esto en diversas escenas (sobre todo al principio) como aquellas donde Beatriz prácticamente tiene que "empujar" a Wirt a cumplir sus deberes como hermano mayor.

El personaje de Beatriz funciona como un contrapunto entre los dos hermanos que vale la pena analizar. Construida sobre la perfecta voz de Melany Linzky (Heavenly Creatures, Two and a Half man) es interesante que un personaje que, en teoría, serviría mas de ayudante o auxiliar (según las categorías del mismo Campbell) tenga una historia propia que por momentos casi podemos decir que opaca el camino de los dos hermanos. Será en su figura donde convergerán las dos genealogías reverenciadas que hemos mencionado más arriba: Beatriz es, a la vez, la Atenea de Telémaco y la Beatrice del Dante.

Así, la historia de Beatriz puede relacionarse con la Telemaquia y las Moiras que provienen de la mitología griega. Recordemos; las Moiras son esos seres más poderosos que el propio Zeus que reparten la parte del destino que le pertenece a cada cual; midiendo, desenredando y finalmente cortando el hilo de la vida de todos los seres.

Pues bien, parece bastante evidente la Conexión con la historia del Azulejo, pues estos hilos serán los que, en mano de una bruja, tendrán atrapados a la familia de la pobre Beatriz (y por consiguiente a su destino) haciéndole emprender su propio viaje que se cruza con el de los hermanos.

De modo similar, los otros dos personajes recurrentes de la historia tendrán tratamientos tridimensionales y adultos. Así: la figura del leñador posee una rica historia secundaria que explicara muchas de las características del Unknown. Y Lo mismo habrá de suceder con la figura del "antagonista" (si lo personificamos y no entendemos al propio Unknown como antagonista) que conocemos como la Bestia. Todas estas historias irán dejando pistas, como migajas, pequeñas piezas de un puzzle que deberemos leer con atención para construir la segunda historia que, tal vez y sin que lo sepamos, sea la verdadera historia de la serie.

El segundo crecimiento del personaje de Wirt será de carácter soterrado, y estará profundamente imbricado en los misterios principales de la serie: ¿dónde están los personajes? ¿Cómo llegaron allí? Y, más allá de todo: ¿qué hay en el Unknown?

Veremos que esta relación, este crecimiento que avanza por debajo de las aventuras, se estructura narrativamente de modo similar al de una novela u obra de misterio (como el McGuffin de Hitchcock), dándonos una cantidad de pistas que nos ayudaran a armar la trama socavada, la trama elidida que presentimos por detrás de los misterios que hay "Del otro lado del muro del jardín..."

El viaje soterrado, el viaje que contiene al otro, se encuentra relacionado con una mujer amada y la certeza de la existencia de esta relación se va construyendo de a pedazos. Así, fragmentos de escenas como la del capítulo donde Wirt confiesa sus gustos por la poesía, o aquellas en donde su relación con una chica (Lorna), se nos presenta como un romance en unos pocos minutos; nos dan una pequeña ventana al mundo interior de nuestro héroe y a sus posibles motivaciones escondidas.

Sin embargo, La clave de la lectura de la miniserie estará dada por la figura del leñador como reverso de Wirt.

Presentándose, en un principio, como aquel que pelea contra la bestia valiéndose de la leve luz de su linterna, para que luego aprendamos el secreto del combustible de la misma; el leñador falla en ver que en realidad está creando el mismo alimento de este monstruo indetenible y que su luz no es una forma de mantener a su hija a salvo sino a la existencia de la misma Bestia. El leñador se niega a crecer, se niega a aceptar aquello que no podemos cambiar y que debemos dejar ir, y se empeña en proseguir en esta macabra labor. Se niega a avanzar.

En ese sentido, La bestia es la representación de nuestra imposibilidad de continuar el camino. Manteniéndose gracias a un rito circular; La Bestia existe para detenernos, para encerrarnos en la confusión y el miedo a la perdida. En el final, librarse de la misma habrá de significar un sacrificio (dejar de ser quienes somos, dejar de aprisionar un recuerdo). Un precio que a veces vislumbramos como muy grande para poder pagar.

Sabiendo esto y en el otro lado del espectro esta, como ya hemos visto, Wirt. Aquel quien se habrá de dar cuenta del gambito del monstruo y con sus acciones terminará venciendo a este antagonista, dándolo todo por su hermano. Un acto que será, (y ahora lo sabemos) la clave para volver al hogar y terminar su periplo como "El héroe de las mil caras", habiendo aprendido su lección.

Para terminar, en un acto que -solo podemos suponer- hubiese juzgado justo; proponemos finalizar el texto con otra cita de Borges que bien podría haberse referido al propio Wirt y su aventura: Heráclito dijo (lo he repetido demasiadas veces) que nadie baja dos veces en el mismo río. Nadie baja dos veces en el mismo río porque sus aguas cambian, pero lo más terrible es que nosotros somos no menos fluidos que el mismo río.

Que cambiamos, que nos renovamos como aquel.