Primero que nada. Si lo que querés es saber de qué va eso-de-lo-que-hablan-todos, leé la nota de Martín Renard. Después andá, mirá la serie y volvé. Ahora sí.

[LLENO DE SPOILERS!]

En este momento donde pareciera que estamos rodeados por secuelas y remakes, los hermanos Duffer junto a Netflix lograron hacer una serie que apela directo a la nostalgia, pero siendo completamente original. Ya desde el principio la serie apunta fuerte a los espectadores de veinti- treinti- tantos, un poquitín nerds:
Laboratorio oscuro, luces que parpadean, un peligro inminente que ruge antes de comerse al científico. En la escena siguiente, un grupo de chicos jugando D&D, en una situación perfectamente creíble. En tres minutos de clichés y referencias se aseguraron a todos los fans. Ya está, de ahí en más son libres de contar una historia nueva e increíble. Como Martín ya hizo una reseña maravillosa, me toca a mí hacer zoom sobre un par de aspectos que me parecieron interesantes.

  • En primer lugar, el foreshadowing (presagio de lo que pasará en la trama) constante que no devela el misterio. La serie alterna entre el suspenso y el misterio dejando pistas para el ojo atento... pero sin ser obvia. Aún los más precavidos espectadores y conocedores del género se deben haber sorprendido con muchos eventos. Y es que las pistas son sutiles, no te explican las cosas hasta que es necesario. Por nombrar algunas: Las luces que parpadean (por la energía de abrir un portal); la última frase de Will: "salió 7, el Demogorgon me atrapó"; el peligro del acantilado por el que luego casi cae Mike; la acusación de Lucas de que "Eleven es el monstruo"; etc...

  • La dualidad en la que se apoya la serie. Este concepto de binaridad es clásico en las historias de mundos paralelos, y es lógico que Stranger Things no sea excepción a la regla. No sólo se ve esto en el mundo real y el Upside-down, siendo este último una versión más fría, oscura y muerta de nuestra realidad; sino también en la relación Eleven-Demogorgon. El portal se abre sólo porque Eleven contacta con la criatura y al final es la única capaz de vencerlo, lo que nos deja pensando: si Eleven es la (hasta donde sabemos) única humana con esas capacidades, quizás ese monstruo sea la contraparte de ella en el mundo oscuro. (¿No les resultó llamativo que sólo haya UN monstruo en todo el otro mundo?). Además, se ven paralelismos todo el tiempo entre pasado y presente: Con los recuerdos de Eleven que son disparados por eventos del presente, y el pobre jefe de policía que revive los últimos momentos con su hija a través de la madre del niño desaparecido, pero por suerte para su conciencia, es capaz de redimirse salvando finalmente a Will.

  • Firefly volvió, en forma de Netflix. Mientras miraba la serie, pensaba en lo bueno que es ver una historia nueva que no sea remake de nada y pensé que, para los fans de Firefly, es lo más parecido que tenemos a la ansiada segunda temporada que nunca vino, ya que Stranger Things tiene muchos elementos en común: La chica con poderes que no sabe comportarse porque carga con los traumas de haber vivido en un laboratorio, el jefe totalmente Badass y sexy con un pasado triste, el matón que al final demuestra tener buen corazón, el mostro humanoide y casi indestructible como personificación de la violencia sin razón, los diálogos perfectos con toques de humor...

  • El final abierto, pero sin Cliffhanger. Pese a que la historia concluye, deja un par de interrogantes detrás: la babosa que vomita Will y su flash del otro mundo, el trato incierto al que llegó el jefe de policía con el laboratorio, y más aún, el hecho de que deje deliberadamente waffles en el bosque. Los autores están debatiendo si habrá una segunda temporada, pero de ser ese el caso, declararon que la historia seguiría a estos mismos chicos. Así que, quizá, ojalá, no sea la última vez que veamos a Eleven.

Para concluir, los pros y contras:

Las cosas buenas (además de todo lo que dije antes)

La forma en que van creciendo los personajes (y no sólo los niños). Se hacen fuertes, se conocen entre sí y a sí mismos, dejan atrás viejos traumas y todo esto los ayuda en su nueva vida, y queda clarísimo en las últimas escenas (muy acertado terminar con una escena de rol similar a la del inicio, para contrastar).

Las escenas inmensamente tiernas de Eleven y Mike!!

Aunque al principio me molestó que Nancy se quede con el galancito y no con Jonathan (hey, los raritos también queremos amor!) hubiera sido un cliché muy grande y poco realista.

Que sean sólo 8 capítulos.

Las cosas malas

La desaparición de Barbara (la amiga de Nancy) queda muy en segundo plano, y siendo que estamos viviendo la depresión y casi locura de la madre de Will, sería de esperar que la madre de Barbara esté igual, y aunque incluir otro personaje hubiera estado de más, podría haberse solucionado con comentarios al respecto de los policías o más hincapié en el asunto, pero pareciera que la única preocupada es Nancy...

No me cierra que Will haya sobrevivido varios días en un mundo podrido no sólo sin ser cazado, sino sin agua ni comida, cuando casi todos los demás que entraron no duraron ni un rato.

Que sean sólo 8 capítulos.

En fin, espero que todos hayan disfrutado esta serie tanto como yo, y aunque detesto las segundas temporadas traídas de los pelos, en mi corazoncito guardo la esperanza de volver a ver a Eleven y los chicos que lograron devolverme la fe en las historias de género.