En un artículo anterior hemos hablado de las características del Universo de Asimov y los buenos motivos que tenemos para comenzar a leer la Saga compuesta por las Series de Robots, Imperio Galáctico, y la Fundación.

Pero...

¿Por dónde empiezo?

Hay algunas dificultades para adentrarse al universo de Asimov. A diferencia de otros autores de sagas (la mayoría), el orden de escritura de Asimov no se corresponde con la línea de tiempo de su universo. Solía escribir novelas o cuentos que se situaban cronológicamente entre dos libros anteriores, uniendo los sucesos de ambos textos o sencillamente creando otra historia situada en esas coordenadas espaciales y temporales puntuales, pero sin continuidad en términos de personajes y lugares.

Precisamente por esto, cada entrega tiene un título distinto y sin numerar (George Lucas la hizo más fácil), lo que puede resultar confuso a la hora de programar la lectura. Para colmo, algunas editoriales tradujeron de forma diferente los títulos de los libros, lo que creó un berenjenal capaz de despistar al más ducho.

En mi caso, que transcurrí los años de mi ansia bibliófaga más acuciante antes de la dinastía de los e-books, leí los libros en el orden en que los fui consiguiendo durante famélicas rondas por las librerías de usados y saldos de Buenos Aires. Mi lectura fue más fragmentada, y cada vez que encontraba un libro nuevo tenía que leer los anteriores para recordar nombres, relaciones, fechas y hechos. Me llevó más de seis años reunir la colección completa.

En rigor, se pueden tomar distintos puntos de partida. A continuación se presenta el orden sugerido que sigue la línea de tiempo de la ficción, partiendo de los primeros acontecimientos narrados por Asimov hasta los últimos. Es la mejor forma de leerlos, especialmente a partir de las revelaciones que nos narra Asimov en las últimas entregas de la Saga.

Una variante es leer los libros en su orden de escritura, que es particularmente interesante para adentrarse en el proceso de creación de un universo literario y en los modos de escritura del autor. Sin embargo, sería necesario mantener un ritmo de lectura activo y no dejar pasar mucho tiempo entre un título y otro, para no olvidarse del orden de los grandes acontecimientos.

Fui incluyendo además algunos cuentos que forman parte de la saga o están ubicados en el mismo universo.

Recordá que no es necesario leer estos libros para leer la Fundación, pero son sumamente interesantes para entender el universo Asimoviano. Si sos como yo, y te gusta leer un libro sin ningún tipo de información previa sobre de qué se trata, no leas la breve descripción de cada uno de los títulos.

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Serie de los Robots

La serie de los robots es sin dudas la producción más conocida de Asimov, especialmente a partir de su postulación de las Tres Leyes de la robótica. Tal es así, que llegó a acuñar el término robótica y la marca japonesa Honda lo homenajeó con el robot antropomórfico Asimo, dentro de otras cosas que llevan su nombre. Su lectura es obligatoria (pero placentera) para cualquier aficionado a la Ciencia Ficción.

  • Yo, robot (I, Robot, 1950). Este es el primer libro que escribió de la serie y el primero también en sentido cronológico de la historia. Son 9 cuentos que exploran las leyes de la robótica y sus consecuencias en la relación entre los hombres y los robots. Si Yo, Robot te gustó, te recomiendo que leas algunos de los libros compilatorios de relatos, como Los Robots (también traducido como El robot completo o El libro de los robots, de The Complete Robot), Sueños de Robot o mejor aún, los dos volúmenes de Cuentos Completos. Leer estos libros es fundamental para entender Asimov, no sólo por las características de su universo si no por la estructura narrativa que llegará a perfeccionar (y a reiterar).

  • I - Incidente en el Tricentenario. Cuento sobre el rol fundamental de un robot que es encargado de sustituir al Presidente de los Estados Unidos luego de su asesinato.

  • II - ¿Qué es el hombre?. El primer intento de introducir los robots a la superficie terrestre, y la reacción de los hombres ante los robots.

  • III - Némesis. Novela que aborda el hallazgo de un planeta sentipensante y la creación de la nave "Superlumínica", que realiza el primer vuelo hiperespacial tripulado, marcando el inicio de la Era Espacial en el 2.237 D.C.

  • Las bóvedas de acero (The Caves of Steel; 1953). Es la primera novela de la serie de Robots. Sucede varios siglos después que los cuentos de Yo, robot; más concretamente, unos 2.700 años luego del comienzo de la Era Espacial (o el año 5000 D.C.). Es una novela de misterio y crimen, con el detective Elijah Baley como protagonista, acompañado por el avanzado robot R. Daneel Olivaw, uno de los pocos con forma completamente humana. Introduce algunos personajes que serán de gran importancia en la serie de la Fundación. La humanidad se ha expandido a varios planetas, pero mientras que las nuevas colonizaciones siguen explorando el Universo, los habitantes de la Tierra se recluyeron y terminaron oponiéndose a cualquier adelanto tecnológico. La robótica ha avanzado ininterrumpidamente, y los robots humanoides son tan cotidianos como los selfie sticks. Pero en la Tierra, no los quieren y los rechazan. Como a los selfie sticks.

  • IV - Madre Tierra. Esta novelette narra el conflicto entre la Tierra y las excolonias de los mundos exteriores.

  • El sol desnudo (The Naked Sun; 1957). La segunda novela de la serie de Robots mantiene el género de misterio detectivesco, y se adentra un poco en las transformaciones sociales implícitas en la automatización tecnológica al extremo, situándose en el planeta hipertecnológico de Solaria. Vuelve a abordar el tema de la expansión interplanetaria de la raza humana y de las reglas sociales en tiempos de mecanización, que serán fundamentales para entender la propuesta de Fundación.

  • V - Imagen en un espejo. Cuento corto sobre un nuevo caso que deberá resolver Baley.

  • Los robots del amanecer (The Robots of Dawn, 1983). Asimov no era ningún gil y sabía que si los humanos empiezan a construir robots antropomórficos, más temprano que tarde vamos a estar frente a un caso de robofilia. Nuevamente en Aurora, Baley debe resolver otro misterio: la destrucción mental de un robot humaniforme que era "esposo" de una solariana viviendo en Aurora. Los robots del amanecer fue escrito varias décadas después que El sol desnudo, ya que (junto con Robots e Imperio) es fundamental para articular las series.

  • Robots e Imperio (Robots and Empire, 1985). Esta novela articula la serie de robots con la del Imperio Galáctico. Escrita luego de Los robots al amanecer, hace de pivot entre los tiempos de la serie de los Robots (donde la humanidad colonizaba algunas decenas de planetas con la ayuda de robots) y del Imperio Galáctico (donde hay miles de mundos habitados, trillones de humanos y muy pocos robots). Se conecta de igual forma con el final de la Saga de la Fundación y explica el destino (casi) final de la Tierra. La historia se desarrolla algunos cientos de años después que Los robots del amanecer, cuando Baley ya ha muerto y los colonos extraplanetarios (espacianos o spacers) no miran con buenos ojos a la Tierra. El título es literal en su intención de unir ambas series.

Imperio

Serie del Imperio Galáctico

Miles de años más tarde, el Imperio Galáctico llegará a reunir millones de mundos habitados por billones de seres humanos, luego de la segunda ola de colonización que superó la de los espacianos. Es sin duda la serie más floja de las tres que componen la Saga, y lo que une a los textos que la componen es el ciclo histórico donde se desarrollan sus ideas, sin coincidencias de eventos, personajes o lugares.

  • En la arena estelar, también mejor traducido como La estrellas, como polvo (The Stars, Like Dust, 1951). El primero de la serie, está de hecho ambientado en el cuarto milenio de la Era Espacial, antes de la fundación del Imperio Galáctico. Es una historia de realeza, asesinato y venganza, en un planeta tiránico que se llama Tyrann (sutil), y su mandamás se llama Kahn (sutilx2). Esta fue la última novela que conseguí y la que cerré mi particular recorrido de lectura de la Saga. Las expectativas eran altas, pero debo admitir que fue una decepción. La historia ocurre históricamente en la línea de tiempo del Imperio Galáctico, pero no afecta a los grandes acontecimientos de la Saga, no hace avanzar ni aporta perspectivas al gran relato. Aún las novelas robóticas, que se centraban también en historias pequeñas y de misterio, presentaban pistas y tendencias sociales, históricas y tecnológicas imprescindibles para el avance del relato de la Saga. En la arena estelar no tiene estos elementos, y encima –si he de ser brutalmente honesto– es bastante más floja. Asimov se dejó convencer por un editor suyo e incluyó una sub-trama que no pega con ninguno de los otros títulos de la Saga: ¡la búsqueda de la Constitución de Estados Unidos! Posteriormente se arrepentiría de incluir esta historia en el libro. Es difícil escribir casi 600 libros y que todos y cada uno de ellos te salgan bien. Asimov era consciente de esto: de hecho, consideraba a En la arena estelar como su peor novela.

  • Las corrientes del espacio (The Currents of Space, 1952). Es la última novela que escribió situada en la serie del Imperio Galáctico, pero la segunda en la cronología interna. Entre los siglos XXX y XC de la Era Espacial (entre el 5.000 y el 11.000 de nuestra era), los planetas colonizados fueron asociándose y entrando en guerra, formando pequeños imperios. Uno de ellos, Trántor, logra crecer y dominar a los demás, controlando millones de planetas y abarcando casi la mitad de la galaxia. La historia del libro se centra en un mundo independiente de Trántor que coloniza a otro debido a la increíble riqueza de una de sus exportaciones, aunque esto podría cambiar debido a fenómenos astrofísicos. Asimov quiso hacer una referencia a los tiempos de esclavitud estadounidense, pero, nuevamente, no invirtió en sutilezas: el mundo Florina (Florida) cultiva Kyrt (de pronunciación similar a cotton, algodón) por unos habitantes de un color de piel opuesto a sus colonizadores. Las corrientes del espacio, como su predecesora, no merece una mención destacada en los anales de la literatura, ni en los de la ciencia ficción, ni en los de las obras completas de Asimov, ni en ningún tipo de anal para el caso. Pero es un momento interesante en la línea de tiempo de la Saga, donde se construye el Imperio de Trántor y donde el destino de la Tierra, todavía, es objeto de debate. Poco tiempo después, el Imperio Galáctico se expandiría hasta cubrir dos tercios de los mundos habitados de la Vía Láctea, iniciando la Era Galáctica (alrededor del 14.000 D.C.) que en su quinto siglo implementaría la Pax Galáctica, desterrando la anarquía y las guerras en la humanidad. Temporalemnte.

  • Un guijarro en el cielo (A pebble in the Sky, 1950). En realidad, Un guijarro en el cielo es un refrito de una novela anterior de Asimov, llamada Envejece junto a mí (Grow Old with Me). Asimov nos vuelve a situar en la Tierra. Trata sobre un sastre del siglo XX que es accidentalmente enviado al futuro, a una Tierra casi destruida y despreciada por el Imperio Galáctico. A diferencia de las otras novelas de la Saga, con grandes historias de los fundadores, presidentes, reyes y figuras históricas (del futuro), Un guijarro en el cielo nos presenta un humilde hombre arrastrado involuntariamente a las tensiones locales producto de grandes acontecimientos interplanetarios. En esta historia, Asimov vuelve a basarse en hechos históricos reales: trazando un paralelismo entre Trántor y Roma (que mantendrá a lo largo de la Saga de la Fundación), este libro se basa en la rebelión de los Zelotes en el siglo I D.C., que terminó con la destrucción del Templo de Jerusalén por parte de los romanos.Un guijarro en el cielo es más exitosa que sus predecesoras del Imperio Galáctico en términos de desarrollo narrativo: los personajes están mejor construidos (aunque un poco chatos) y la trama es ciertamente atrapante, aunque no demasiado original. Si bien en la historia se menciona que el protagonista viaja 50.000 años en el futuro, Asimov posteriormente revisaría esta cifra para adaptarla al resto de las series.

  • VI - Callejón sin salida. El primer (y único) relato sobre el descubrimiento de una raza inteligente alienígena encontrada en la Galaxia.

Fundación

Serie de la Fundación

Llegamos así al inicio de la serie que da origen a esta nota. Se trata de un ciclo de 7 libros; los dos primeros y los dos últimos escritos casi 40 años después que los tres del medio, que componían la trilogía original. La lectura en el orden de escritura de la serie nos demuestra que Asimov quiso, sobre el final de su vida, ampliar y homologar el universo de la Fundación, y darle un cierre que le permita unirlo con la serie de Robots y del Imperio Galáctico.

  • Preludio a la Fundación (Prelude to Foundation, 1988). En la primera precuela de la serie de la Fundación, nos adentramos en los inicios de la exploración psicohistórica de Hari Seldon, en el año 12.020 de la Era Galáctica, y las grandes hazañas que deberá llevar adelante para desarrollar la disciplina. El libro es exquisito en su homologación de las tres series dentro de la Saga, y Asimov tuvo la inteligencia de sintetizar los elementos que desencadenan los acontecimientos propios del libro con las pistas, tendencias y referencias de las otras entregas de la Saga -las anteriores y las posteriores- en los momentos de mayor tensión narrativa. El “parche” pasa completamente desapercibido, y creemos estar leyendo un gran libro comprehensivo más que una historia escrita casi 40 años más tarde que la original. Preludio a la Fundación recupera algunos personajes presentados en la Serie de Robots e introduce algunas tensiones que recorrerán la trama de la Fundación, que se basan en acontecimientos clave ocurridos hace miles de años que ya hemos leído y que tendrán su conclusión con el cierre de la Saga. Pero, además de funcionar como argamasa narrativa, es una excelente novela en sí misma cuya lectura independiente es igual de atrapante y adictiva.

  • Hacia la Fundacion (Forward the Foundation, 1993). Segunda precuela del ciclo de la Fundación y la de más reciente escritura. De hecho, fue una de las últimas novelas de Asimov, que se publicó al año siguiente de su muerte. Ocho años después de los eventos narrados en Preludio a la Fundación, la disciplina de Seldon se desarrolla exponencialmente y lo catapulta a ocupar posiciones de poder en el Imperio. Pero el Imperio se encuentra perfilado a su inexorable declive, y un Seldon cansino y golpeado debe asegurarse de lograr su objetivo antes de su muerte, que marcará el I Año de la Era de la Fundación.

  • Fundación (Foundation, 1951). El primer libro de la trilogía de la Fundación consiste en cinco relatos separados que narran diferentes momentos de la Fundación, la organización dedicada a revertir los principios anárquicos y caóticos de la sociedad interplanetaria tras el derrumbe del Imperio Galáctico. Así, Asimov nos presenta los desafíos finales de Seldon, que a través de su psicohistoria ha descubierto que el Imperio Galáctico colapsará en 300 años arrastrando a la humanidad a una Edad Oscura donde el caos, la guerra y la anarquía reinará durante… 30.000 años. En los relatos podemos leer los principales desafíos de la Fundación en sus primeros momentos críticos (las Crisis Seldon), acompañados por las predicciones científicas y probabilísticas de la psicohistoria. Durante los dos primeros siglos de la Era de la Fundación se suceden diversos conflictos que Asimov enfocó desde distintas ópticas, tematizando las relaciones entre la ciencia, la religión, la política y la economía.

  • Fundación e Imperio (Foundation and Empire, 1952). La segunda novela de la Fundación está compuesta por dos novelettes, ambas sobre los enfrentamientos mas serios y amenazanates de la Fundación que terminarán por cercenarla. El segundo relato (el mejor) trata específicamente sobre la figura de El Mulo, un hombre con poderes psíquicos que determinará el futuro de la humanidad y cuya guerra contra la Fundación provocará la entrada en juego de otro actor, hasta ahora operando en las sombras: la Segunda Fundación, cuyos orígenes podemos rastrear en Hacia la Fundación (escrita 40 años más tarde).

  • Segunda Fundación (Second Foundation, 1953). La tercera y última novela de la trilogía original de la Fundación está compuesta también por dos relatos diferentes.El primero relata la búsqueda de la Segunda Fundación por parte de El Mulo con el objeto de destruirla y ganar poder completo sobre la Galaxia, mientras que el segundo narra los conflictos internos entre la Primera y la Segunda Fundación. El “efecto sorpresa”, que Asimov nunca mezquina, tiene un uso magistral en esta novela (y combinado; una suerte de efecto metasorpresa).

  • Los límites de la Fundación (Foundation’s Edge, 1982). Asimov decidió retomar la serie de la Fundación luego de 30 años de intensa presión de su público lector, y debido a una jugosa oferta de su editor. No le fue mal: fue nominada y ganó algunos de los premios más importantes del género y formó parte de la lista de best-sellers del New York Times. Sobre el fin del siglo V de la Era de la Fundación (dentro de unos 28.000 años, con un generoso margen de error) la puja de poder entre la Primera Fundación, la Segunda, y un tercer actor (los “anti-mulas”) llevará al protagonista, Golan Trevize, a desconfiar del Plan Seldon y a buscar el olvidado planeta Tierra, del que no hay ningún tipo de registro, realizando un gran descubrimiento en el medio y definiendo, tal vez, el futuro de la Galaxia.

  • Fundación y Tierra (Foundation and Earth, 1983). Para finalizar la saga, Asimov vuelve al planeta que lo inició todo: la Tierra. Esta novela es una continuación directa de Los límites de la Fundación, teniendo a Trevize y amigos como protagonistas en la búsqueda del planeta madre. Esta aventura los llevará a diversos planetas, algunos de los cuales ya conocemos: los ahora irreconocibles Aurora y Solaria. La odisea concluye con una revelación que le dará sentido e identidad a toda la Saga, uniéndose con las primeras novelas de la Saga. Y a llorar al rincón, que se acabó la Saga de la Fundación.

  • VII - La última pregunta. En uno de sus mejores cuentos (que cómodamente alcanza el podio de la literatura breve de Ciencia Ficción), Asimov narra, a través de grandes saltos temporales, la única pregunta que la inmensamente sabia Multivac –la computadora robótica más grande y completa del universo– nunca pudo responder. ¿Cómo luchar contra el segundo principio de la Termodinámica? ¿Cómo combatir la entropía? Si leíste los otros relatos de Asimov y no llorás de felicidad literaria después de leer La última pregunta, sos un/a subnormal. He dicho.

  • VIII - El fin de la Eternidad. Algunos incluyen esta multipremiada novela de Asimov dentro de su universo de la Fundación, especialmente por sus referencias al Imperio Galáctico y al viaje interestelar, y la mención del mito de los eternos en Los límites de la Fundación. Sin embargo, el mismo Asimov en su biografía admitió que quería vincular de alguna manera las novelas, pero que El fin de la Eternidad es independiente de la Saga de la Fundación.

Metáfora

Quien se convenza de empezar a leer la Saga de Robots, Imperio y Fundación (y, particularmente, esta última serie), no podrá parar hasta terminar todos los títulos, y seguramente continuará leyendo otros libros de Asimov. Pero no por vicio.

Uno puede viciar, por ejemplo, con papas Pringles. Las papas Pringles son adictivas. Te podés comer medio paquete en minutos, devorándolas sin pausa, pero uno sabe que está comiendo comida basura, sin valor nutricional, y después te sentís culpable. El Código Da Vinci es a la literatura, digamos, lo que las papas Pringles a la comida.

Pero Asimov no. Asimov es ese amigo que te habían comentado que cocinaba bien, y un día fuiste a la casa y flasheaste. Ciertamente, no es comida de tres estrellas Michelin; pero no recordás haber comido tan bien desde hace mucho, mucho tiempo. Algunos de los elementos del plato podrían ser mejor, claro está. La salsa está ligeramente espesa y las arvejas están tal vez demasiado frías, pero la carne es espectacular y el plato, como unidad integral, es un deleite. Te terminás todo el plato, y no podés esperar a que te vuelva a invitar.

Por suerte, Asimov no nos tiene que invitar a nada, y podemos disfrutar leyendo sus libros cuando queramos.