Desde el teatro Caligarista traído por los directores heredados de la UFA (Caligarismo y el cine alemán) y las propias sensibilidades de cineastas estadounidenses; las contraposiciones entre las luces y sombras son partes constitutivas de la creación de las películas pertenecientes al género Noir. Vistos desde un punto de vista reflexivo, es evidente que proponen lecturas imposibles de soslayar para quien se acerquen a estas películas con poca de atención.
Poster No en vano llamado Noir (definición que también cuenta con sus propias genealogías convergentes en la forma de la novela Negras salida de los Pulp de Black Mask y la lectura que se hizo de las mismas desde Francia) este género se especializa en crear una atmósfera, un mundo compuesto principalmente por una oscuridad pesada, preñada sino de negros plenos, al menos de grises repletos de una cualidad pegajosa e insoslayable para sus protagonistas. Esta oscuridad habrá de cumplir determinadas funciones en manos del director, proponiendo distintas reflexiones; nos ocuparemos de la relación de esta oscuridad con conceptos tales como; el peligro y el riesgo inherentes a determinadas escenas y personajes, la omisión o el retaceo de datos para generar suspenso o amenaza y, sobre todo, la utilización de la misma para construir una visión del mundo. El mundo del Noir es un mundo de valores moralmente comprometidos, un mundo pletórico de peligro y corrupción, un mundo-espejo de una sociedad que parece haber perdido la fe en la existencia, o cuanto menos en la fuerza del tan mentado sueño Americano.

La oscuridad de los ambientes del Noir estará entonces fuertemente ligada al concepto de reflejo critico del estado de cosas en el mundo real.
Halcón

Sin embargo, no todo es oscuridad; así encontramos la contraposición entre luz y oscuridad como herramienta, así, en las películas del género la formalidad de la composición y construcción de escenas y ambientes, basados, cimentados teniendo en cuenta la contraposición de la luz y la sombra, lo visible y lo invisible, aquello que vemos desde el primer momento y aquello que se arrastra entre las sombras.

Muchos ejes narrativos del género funcionan contraponiendo espacios luminosos sobre una carga argumental oscura, pesada. De esta forma, en el invernadero brillante de un ex militar asistimos a la historia de un chantaje sórdido que envuelve las sórdidas vidas de sus hijas (The Big Sleep). En pleno día, dos amantes furtivos planean la muerte del esposo de uno de ellos (Double Indemnity) y la luz, acaso segadora del hotel Grandi, sirve para enmascarar un infierno de drogas y vejaciones varias (Touch of evil).
double Indemnity

La luz, en estos casos, nos dará la pauta de como la contraposición es utilizada para mostrar el grado de perversidad latente en aquellas escenas; es decir, el claroscuro en movimiento servirá para generar mucha incomodidad en nosotros, espectadores, que sabemos lo que se esconde debajo. Después de todo, discutir el asesinato de un hombre en un mercado o los caprichos sórdidos de la hija del general en un invernadero son el reverso oscuro de la luz en la cual se exponen y causan el efecto de amplificarse por ello mismo. Como si el mundo negro, el mundo del Noir, asomase su cabeza y se hiciera aún más evidente y visible a la luz del día.

La mosca en la sopa. Podríamos decir, aporteñando un poco los términos.

Sin embargo, no tratamos con dos realidades diferentes, sino caras de una misma realidad. Esto no es así en “Roger Rabbit” que lleva esto al paroxismo planteando la existencia efectiva de otra realidad posible. Haciendo la (aparente) partición entre una realidad “de la luz” donde viven, o de donde provienen los dibujos y otra “de la oscuridad”, la nuestra, la de los crímenes, corrupción y ambigüedad moral.

Toontown

Si lo que el Noir Clasico hace es presentar escenas que por su luminosidad, se contraponen al mundo oscuro y opresivo donde se mueven sus argumentos, la película de Zemekis coloca personajes que pertenecen a otro plano de existencia interceptándose o cruzándose con el nuestro y en donde, como ya mencionamos arriba pero de modo mas acusado, la luminosidad aparente servirá para desenmascarar, para poner de manifiesto, para llamar la atención sobre la sordidez y la perversión que existe en nuestra realidad. Es decir, estos personajes, además de mostrarse como habitantes y a la vez receptáculos de la luz, de lo bueno, de lo puro y (más que nada) divertido, habrán de moverse en este ámbito cínico y sórdido del Noir para llamar la atención sobre la propia contraposición que ellos mismos representan por existir, así pueden convertirse en victimas de la posterior contaminación de su luz por la oscuridad existencial del Genero.

Esto lo hará de un modo que habrá de funcionar formalmente, en lo que tiene que ver con el cromatismo, la coloración de la película, y argumentalmente, rindiendo homenajes implícitos al género al que pertenece.

La contraposición significativa ya no será entre luz y sombra sino entre tonos en la paleta de color. En la película, la simple luz de antaño se transformara en color estridente. Lo que hacia el Neo Noir para manifestar un espíritu de época, con sus explosiones de color típicas de los 60s y 70s, la película de Zemekys lo hace para llamar la atención sobre los tropos que colorea. Así nos muestra, una vez mas, el mundo puro alegre y colorido de las dibujos mezclándose con la sordidez propia del negro, como color y mundo narrativo, veremos también como los colores sirven para darnos pautas de las distintas genealogías (de donde vienen y que representan) de los personajes.

Las escenas fuera de Bujolandia, es decir, las escenas del llamado “Mundo real” estarán tenidas de colores terrosos, ocres y grises, pasteles sin brillo y otros tonos apagados para plantear el estado de una sociedad apenas recuperándose de la crisis más grande que los USA habían tenido hasta ese momento.

Mientras tanto, las escenas que involucran las transiciones al espacio de Bujolandia estarán repletas de colores chillones, amarillos y rojos bombardeando nuestros ojos y cegándonos en el proceso como ciegan a Eddie al momento de salir del túnel que sirve como nexo entre los dos mundos.

En el medio tendremos a los personajes pendulares, aquellos que se mueven entre los dos ámbitos; siendo los mismos los "toons" que se infiltran en nuestra realidad y son aceptados en ella como si tal cosa, y el personaje del detective Eddie, quien, fiel a la tradición del investigador de gabardina, está constantemente en movimiento entre ámbitos típicos del género Noir que van desde la sordidez de los bares, la pretendida asepsia de los estudios de cine, hasta romper con esto la explosiva Bujolandia.

Toontown

Sobresaliendo ya desde el principio mismo de la historia, el estar, permanecer, existir en nuestro mundo oscuro y en ocasiones escabroso actúa sobre la existencia, la presencia de los propios "bujos" este mundo, mancha a estos personajes con la mugre de nuestra realidad. Así; el engaño, los vicios, el mismo asesinato se hacen más evidentes y poderosos como símbolos pues son los dibujos los adalides colorinches de nuestra inocencia infantil, de nuestro espítiru de asombro y naiveté.

Nunca es más cierto esto que en la escena del bar donde Eddie va a en busca de Jessica Rabbit, vemos la sordidez que surge de la contraposición entre los dos extremos de la paleta cromática (Marvin Acme como nexo plástico, un ser humano que se viste como un dibujo) mientras que los colores muestran con pelos y señales los significados y filiaciones que puede guardar este cromatismo en los dibujos, mal que mal, el color sólo es una fachada.

En la escena vemos, presentes las características del Noir, lo escabroso, la atmósfera cargada de cosas ocultas y criminales, el erotismo sobrevolando, el humo ocultándolo todo, haciendo que las explosiones de color por parte de los toons exacerben el carácter sórdido de lo que sucede en el bar como un sencillo haz de luz que sólo aumenta la oscuridad y sordidez reinante.

Esta oscuridad llega a su punto cúlmine con la aparición de la Femme Fatale quien de algún modo pertenece a los dos mundos, un dibujo; por lo tanto representante de la luz, del lado claro de la realidad que ha sido corrompido por su rol máxime en el genero Noir, un tropo heredado pero reformado para que resalte doblemente a través de su existencia meramente dibujada. Jessica no solo llama la atención por sus formas, sino también por ser un híbrido entre las dos realidades representadas. Como Signo de la contraposición, podemos decir que Jessica Rabbit ES el claroscuro hecho objeto. La mezcla perfecta entre ambas realidades, el colorido luminoso y el apagado oscuro de los extremos de la paleta.
Jessica Al mismo tiempo, el bar es uno de aquellos lugares donde la paleta de colores, o mejor dicho los colores específicos de determinados personajes, dan una pauta de quienes son, de lo que representan en la historia.
En Jessica veremos filiaciones rastreables desde la Belle Dame sans Merci del poema de Milton, La presencia de Betty Boop y de Jessica Rabbit en el mismo ámbito invitan a una reflexión sobre la progresión de los retratos del Rol de la Mujer fatal.

Pasando de la llamada “Vamp” del cine mudo (con Theda Bara a la cabeza) a la Femme Fatale, una historiografía y evolución del rol que llega de una sexualidad disminuída, mostrando poco más que los tobillos, a la construcción de una sexualidad avasallante del Rojo sangre que viste a Jessica del pecho a las piernas. Las dos puntas de la evolución del personaje en un mismo lugar, no pueden ser casualidad, sino comentario, homenaje y relación implícita.

Ahora bien, una vez salidos del Bar, los colores de los trajes de los “Secuaces” del Juez Doom, las comadrejas, también tendrán su genealogía posible de rastrear en dos lugares específico de la cultura popular del género policial en general, la vestimenta estilizada de los malhechores en el cine de Policías y de Gansters (Conectados, pero no exactamente Noir) muy de moda hasta bien entrados los años cuarenta, y en segundo lugar en los coloridos trajes de los criminales (en incluso del detective) que encontramos en diversas tiras de comic, especialmente en aquellas dibujadas por Eliot Gould (Dick Tracy) llenas de villanos vestidos con los colores que ya envidiaría un arcoíris.

Weasels Para finalizar, también podremos mencionar el cromatismo del propio Villano de la historia; El patrón de las comadrejas, El propio Juez Doom. Ataviado de negro de pies a cabeza y compuesto con gran gusto por un, entre amenazante y divertido Christoper Lloyd, su presencia parece estar firmemente anclada en el cromatismo propio del mundo real, en el negro, la oscuridad de la realidad a la cual pertenecemos; sin embargo, este personaje terminará siendo, en el twist final de la película, un dibujo… un dibujo carcomido hasta sus huesos de maldad, un dibujo que terminará siendo la encarnadura de una mixtura que lo emparenta con los seres humanos, tal vez diciéndonos que la contaminación del Noir, su lobreguez, su cinismo, su sordidez y cercanía a lo criminal, puede transformar incluso a un personaje, a un ser hecho para vivir en el lado luminoso de la paleta.

Hablemos un poco más de los personajes.
En primer Lugar; la base de caso todos los policiales Noir. El detective.
Eddie En esta obra; el personaje de Eddie es un detective clásico del Noir. Ataviado de su eterna gabardina, perpetuamente móvil en la búsqueda de pistas o
escapando de algún peligro, Eddie, como Marlowe o Archer se mueve entre el alcoholismo y la suficiencia, entre lo desastroso de su vida personal y la habilidad para cumplir su trabajo, entre el cinismo y el honor. Para finalizar se mueve entre la realidad sórdida de los humanos y el mundo pretendidamente limpio y sano de los dibujos. Siendo, tal vez lo que lo hace mas interesante es que posee una conexión negativa con Bujolandia y, sobre todo, con los propios dibujos. Esto provoca que el arco de Eddie sea el puntal temático de la película en tanto y en cuanto, el detective debe de aprender a deshacerse de sus preconceptos sobre los dibujos, lograr su venganza y aprender a confiar en Roger, Su compañero a lo largo del metraje.

En cuanto a La Femme Fatale, es evidente que el personaje de Jessica Rabbit cumple con los atributos físicos (exageradamente remarcados) como los atributos emocionales que definen a esta clase de lugar común (la duplicidad, el erotismo como arma, su ambigüedad con respecto a los roles preconcebidos de las mujeres en general); sin embargo, Jessica rompe con los preconceptos de su genealogía, de lo esperable de su tipología desde el momento en que nos enteramos que, víctima de las circunstancias, Jessica permanece fiel a un tercero, a otro, a su amor (su esposo, el conejo) y no solamente a si misma como marca el arquetipo clásico.

En cuanto al villano, es interesante como seremos testigos de una reformulación no existente (o rara vez existente) en las películas Noir. En las mismas, el enemigo es, las mas de las veces, el estado de la sociedad que corrompe todo a su alrededor, aquí, sin embargo, el villano es fácilmente identificable en la figura del Juez Doom, más perteneciente al macrogenero de las historias de aventuras que a una película de cine Noir en sí.

Construyendo sus historias largas con un método que mezclaba dos cuentos, dos argumentos que corrían en paralelo y que luego unía mediante situaciones y personajes; Chandler realizo varias de sus novelas siguiendo esta estructura que, replicada en esta película. Así, la historia de cómo Roger ha sido incriminado y su búsqueda de los culpables, que es, sin duda la trama principal de la película; estará atravesada por el plot del testamento de Marvin Acme y el futuro y posible destrucción de Bujolandia todo esto quedará unido bajo la figura del Juez Doom, responsable directo de las tres peripecias.

Para ya finalizar el ensayo, se hace imposible no captar con un poco de atención el segundo y evidente homenaje que implícitamente la película le hace al llamado "Star Sistem" y el "Sistemas de los grandes estudio" ambas estructuras predominantes de la producción del Hollywood de los años de oro.

Se hace evidente desde la primera escena (filmación del corto de Roger con el bebe Edgar) que, en nuestro mundo, los Toons son actores, estrellas de Tinseltown Hollywoodense que son tratadas como en su época podrían haber sido, Bogart, Monroe, Bacall y otros que, como ellos, tienen una carga semántica que va mas allá del personaje que interpreta y que podemos llamar "Texto estrella" después de todo, el inicio de la película plantea que el productor R.K. Maroon (que podría haber sido Louie B. Meyer, o Jack Warner) precisa que Roger vuelva a ser el mismo (el payaso) que es tanto dentro, como fuera de la gran pantalla.
Esto es de importancia e interés pues en un salto de revisión peligroso (y potencialmente magnifico) para aquellos que hicieron la película, el argumento de la misma problematiza y pone en el centro de la escena este sistema de estudios mostrando la corrupción y perversión de los mismos, especialmente en la figura del magnate de los estudios, R.K. Maroon, quien representa uno de los engranajes que se ponen en movimiento para inculpar a Roger con tal de sacar rédito propio.

Una vez más, la mosca en una sopa que creíamos limpia.