En una ciudad tan grande como Buenos Aires, cada vez que uno sale a la calle se encuentra con alguien interesante. Entre esas personas está Agustín Pisani, nacido el 18 de enero de 1985, poeta, actor, profesor y guionista. “Yo me llamo a mí mismo un palaobrero -dice-. Alguien que siempre está pensando en las formas y límites de la palabra, los avances y los rincones de la lengua.”

Publicó tres libros en donde explora la relación de la gente con el habla, SinMonNefas, Apuntando Buenos Aires y Tiem Pos Modernos. El entrevistado tiene claras influencias de la literatura y poesía nacional como Cortázar y Girondo. “No estoy escribiendo tanto sino que más que nada pienso en la escritura. -explica- Capto imágenes, sensaciones o lugares que me hacen después ir a escribir.” Pero no es este ejercicio el eje de su vida sino la relación con el lenguaje. Fue Hans-Robert Jauss con su Teoría de la Recepción quien conectó a la lengua y a los códigos culturaes con un horizonte de expectativas y Pisani tiene esto muy presente: “Somos palabra y la palabra es un límite. Es arbitraria pero muchas veces se la pone en un lugar de salvación o se la sobrestima”. A través de su arte intenta cruzar esa barrera para que no seamos “dominados por el robot” y podamos pensar en nuestra relación con el habla desde otra perspectiva.

Su inspiración también proviene de una profunda angustia ante el panorama económico-político mundial y dónde se posiciona hoy la Argentina en ese contexto. Sin embargo encuentra el optimismo en trabajar por crear espacios de expresión y transformación. “Creo que el sistema capitalista no va a variar mucho -opina-. Eso significa que va a seguir habiendo gente que se muere de hambre para que otros vivan bien. Ya de por sí eso es una base muy triste, muy deprimente, pero que también es un motor fuerte para hacer arte y laburar en los espacios de protesta o en los lugares para atacar la injusticia.”

Y así es que colaboró y trabaja hoy en una multitud de proyectos culturales. Pasó por Radio Atómika, que se autodenomina contracultural en San Martín en donde presentó su libro Apuntando Buenos Aires; también estuvo en Radio América 1190, que los trabajadores intentan recuperar y convertir en cooperativa. Participó en una banda llamada La Perla Irregular en donde no tocaba ningún instrumento pero sí aportaba su pluma para una mitología que enriquecía la experiencia total. Se presentó en un show cómico llamado Un Toque de Maldad, Hoy también da clases de teatro, trabaja en crear una obra con su pareja, estructura un guión para cine sobre la historia de la improvisación en Argentina y piensa en su nuevo proyecto literario. Sus primeros tres libros se pueden encontrar gratis en la web, pero para apoyarlo se pueden comprar en una librería de Villa Crespo que se llama Guantes de Mimbre y Luz, en Serrano y Loyola. También se lo puede ver domingo por medio en alguna plaza ofreciéndolos a mitad de precio: “me interesa más la cuestión del contacto personal que la venta en sí”.

Pisani no se considera un especialista sino un pensador. “Creo que no hay que sobrestimar el conocimiento. La imaginación es muy porosa y está bueno vincularse desde la intuición para desnaturalizar lo que parecería funcionar como dios manda. Poner en crisis ciertos automatismos que ya tenemos andando tiene que ver con una necesidad de curiosidad.” Su idea es que conectarse con lo que nos pasa y miremos con lupa, descontextualizando, desnaturalizando y analizando no sólo el lenguaje sino todos los aspectos de nuestras vidas.